Mitómanos

Severo Cruz Selaez

Nos dijeron que nuestra economía estaba blindada, que teníamos un mar de gas, que se había nacionalizado nuestros hidrocarburos, que se respetaba la libertad de prensa. Asimismo, a quienes pensaban diferente, que jugarían limpiamente, en las elecciones generales. Que jamás vulnerarían los principios democráticos. Que buscarían la integración de occidente con el oriente. Que lograrían la recuperación de nuestra salida al mar. Pero la realidad y las acciones fueron otras. Tales afirmaciones cayeron por su peso, pues no coincidían con la verdad histórica. Pecaban por falaces, ante la opinión pública. Habían perdido credibilidad.
Nos dijeron que nuestras vidas cambiarían, con la aplicación de sustanciosas rentas, con la entrega de modernas viviendas y la generación de oportunidades. Que la juventud tendría libre ingreso, a las instituciones de formación profesional. Nos ofrecieron “el cielo y la tierra”, nos hicieron vivir de ilusiones, particularmente, a las personas de la tercera edad. Despertaron falsas expectativas, entre los jóvenes deseosos de días mejores. Ofertas que no se cumplieron ni se cumplirán al paso que va Bolivia. Ofertas que fueron un vergonzoso engaño.
Nos mintieron sin temor a cuestionamientos. Lo hicieron buscando sus objetivos mezquinos, con el propósito de perpetuarse en el Poder. La mentira fue utilizada como un “recurso válido”, para ganar votos en épocas electorales. Y es que, sin engatusar a la gente, difícilmente ganarían el Ejecutivo y Legislativo. “Miente, miente, que algo queda”, dijo alguien. En tales posturas no se advierte ni una pizca de honestidad. Menos apego a la verdad histórica.
Los políticos son mitómanos por naturaleza. No solo aquí, sino en el mundo. Basta echar un vistazo a la historia universal. Esa es la idiosincrasia que caracteriza, a quienes medraron con recursos fiscales. A quienes construyeron fortuna, sin derramar ni una gota de sudor. Con patrimonios hechos de la noche a la mañana. Ese siempre ha sido su afán. No fue ni será otro, menos el servicio incondicional a la Patria, en tiempos de austeridad. Ni a la población que sobrevive, en una era de crisis económica, provocada por los gobiernos de turno. Que resultaron siendo los nuevos ricos, tanto en dictadura como en democracia.
El partido fue un instrumento para legitimar su participación política y el discurso un medio que les permitió vender humo. Que inclusive “carajearon” al pueblo boliviano que, derramando su preciosa sangre, recuperó la democracia, hace aproximadamente 44 años. Unos manejaron para tal propósito el discurso de “primero los pobres”. Como los jerarcas de las dictaduras latinoamericanas. También la lucha contra la corrupción. Los políticos siempre se preciaron de “manos limpias” y de una conducta intachable, pese a la inmensa “cola de paja” que arrastraron peligrosamente.
En suma: Bolivia requiere políticos honestos y convincentes, para avanzar hacia la prosperidad y el desarrollo sostenible.

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