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Olvidadas de la Guerra del Pacífico

José E. Pradel B.

La participación de las mujeres en las campañas militares del Ejército boliviano durante los siglos XIX y XX continúa siendo un tema pendiente para la historiografía nacional. Mientras los documentos y crónicas han consagrado los nombres de jefes y combatientes, han dejado en la sombra a las mujeres, pese a que su intervención en el caso de la Guerra del Pacífico se extendió a ámbitos decisivos como el logístico, el médico y el militar.
En el primer ámbito, la historia destaca las ‘rabonas’. Sobre ellas escribió el militar uruguayo Florencio del Mármol, en su obra ‘Recuerdos de viaje y de Guerra’ (1880): “(es) la mujer que acompaña en todas partes al ejército y cuyo número es casi igual en muchos cuerpos al de los soldados. La rabona es cocinera, lavandera, bodega y mujer soldado”. Heroínas sin biografías, muchas permanecen en el anonimato; sin embargo, algunas pueden ser rescatadas.
Una de ellas es Cristina Salazar, quien acompañó a sus hermanos al teatro de operaciones e intervino en la Batalla de Tacna (26 de mayo de 1880), muchos años después, durante la Guerra del Chaco su nieto falleció cuando curaba sus heridas de combate, prolongando así una memoria familiar marcada por la guerra. Su fotografía y una breve entrevista fueron publicadas en La Razón, el 5 de octubre de 1943.
Otra figura que emerge del olvido es la esposa del sargento Olaguibel, cuya acción fue recogida por Daniel Ballivián en el folleto ‘Los Colorados de Bolivia. Recuerdos de un subteniente’ (1919). Momentos antes de iniciarse la batalla, “llegaba con su guaga a la espalda y sosteniendo en una mano una ollita de barro por las puntas del paño en que iba envuelta. Venía desde Tacna trayéndole el almuerzo a su compañero…cuando le hubo alcanzado el plato colmado de un sustancioso chairo, la rabona tomó, a su vez, al niño en un brazo sujetando al mismo tiempo el rifle con la mano que le quedaba libre…”.
En el ámbito de la sanidad, recordamos a la cochabambina Andrea Rioja, quien auxilió a los soldados bolivianos en las acciones de Pisagua, Tarapacá y de Tacna. Destaca también la figura de la cruceña Ignacia Zeballos. Sobre ella, José Agustín Morales subrayó en una columna publicada en La Razón el 27 de mayo de 1928, titulada ‘La madre de los soldados o la cantinera del Ejército’: “era la madre solicita; pues sus hijos, que así los llamaba a los soldados, le merecían el jarro de agua limpia y fresca; la copita de resacado tonificante o el cigarrillo torcido con granos de anís”.
En el campo militar, es importante mencionar a Francisca N. de Torrez, conocida como ‘La Bombonera’ y María N. o ‘Niña Gallo’, quienes combatieron en Tambillos. Asimismo, destaca la sargento Claros, sobre quien Manuel P. Claros G., en su ‘Diario de un Excombatiente de la Guerra del Pacífico 1879-1880’ (2019) dejó el siguiente testimonio: “La rabona fiera Claros, bien cuadrada y la mano hacia el sombrero en ademán de atención, le dijo a Daza que penetraba a la estación, con su comitiva, hecho un Napoleón 3° ‘Mi General se ha ordenado que marche el Batallón ‘Padilla’ a Camarones, sin que se me hubiese dado el rifle y municiones respectivas’. Bien, sargento, contestó Daza. Ayudante hágale dar todo lo que pide a la sargento Claros”. Por último, recordamos a Genoveva Ríos que logró salvar la bandera en Antofagasta frente a la ocupación chilena.
De esta manera, estos nombres permiten visibilizar la participación de las mujeres en la Guerra del Pacífico, rescatándolas del silencio historiográfico y reconociéndolas como protagonistas de la historia.

El autor es miembro de la Academia Boliviana de Historia Militar (ABHM).

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