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El carnaval de impunes negociados

Es necesario hablar de lo que hizo el Movimiento al Socialismo (MAS) con los recursos económicos que tenía en sus manos, durante la bonanza económica por la venta de gas, dinero que, además, no estaba controlado. Es decir que gobiernos masistas tenían las llaves de los caudales del pueblo boliviano y los utilizaban sin escrúpulo. Nos referimos, por ejemplo, a la compra de equipos industriales que hoy están paralizados y con precios de miles de millones de dólares. Tales maquinarias se están deteriorando por falta de uso y capacidad política para ponerlos en funcionamiento pleno.
El primer caso es el de la Planta de Amoniaco y Urea que está en Bulo Bulo, Cochabamba, cuya producción debía abastecer al país y a mercados de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Perú. Se dijo, durante el gobierno de Evo Morales Ayma, que dicha planta daría a Bolivia grandes ganancias, pero operó con intermitencia, con graves desperfectos y sin llegar a los niveles de productividad anunciados con bombos y platillos.
Esa planta costó casi mil millones de dólares y fue adquirida por el gobierno masista sin licitación, por gusto y capricho de Morales, quien solía decir que le “metía nomás” y si había problemas, dejaba que sus abogados los solucionen. Hoy esa planta está cuestionada, tiene trabajadores que ganan salarios elevados con trabajo insuficiente, faltan trabajos de mantenimiento de sus equipos. En esa forma, tenemos, en primer lugar, un negociado que implica millonarias pérdidas para el país.
Un segundo caso es la compra de una planta de fundición de hierro en la frontera con Brasil, por 500 millones de dólares, con el pretexto de que había que industrializar el yacimiento de hierro del Mutún, que rendiría ganancias fantásticas, se industrializaría al país con producción de artículos de hierro, para construcción de puentes, casas, edificios, etc. Pero poco de eso se vio en los hechos.
Esa planta de fundición fue inaugurada por el ex presidente Luis Arce hace dos años y entonces anunció que iba a entrar en inmediata producción. Pero pasó el tiempo y no funcionó, inicialmente por falta de energía gasífera. Todas las esperanzas en esa planta se las llevó el viento. Lo que queda, es el procesamiento de Arce, entonces Ministro de Economía, que fue el encargado de pagar los 500 millones de dólares, no se sabe con cuáles condiciones.
Otra prueba del festín derrochador el gobierno de Evo Morales, es la adquisición del avión presidencial por 40 millones de dólares. Ese exmandatario durante casi catorce años estuvo utilizando esa aeronave para viajes al interior y exterior del país. ¿Qué ocurre hoy con ese avión? Vuela de vez en cuando y solo sirve para fines secundarios. El cuarto negociado es el de las barcazas chinas que hizo comprar el gobierno de Morales. ¿Dónde están esos aparatos?, es más, ahora se guarda silencio sobre ese caso de corrupción. El nuevo gobierno debería investigar ese negociado.
Como se puede ver, lo que ocurrió con el dinero del pueblo durante los gobiernos del MAS amerita juicios de responsabilidades, para saber qué pasó con esos negociados.

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