El discurso del presidente Rodrigo Paz en el Foro de la CAF en Panamá, marcó un punto importante en la nueva política exterior estratégica boliviana, trascendiendo a décadas de narrativa confrontacional para proponer una visión pragmática y audaz de integración; lo planteado no fue solo refrescante, fue políticamente inteligente y potencialmente transformador para el país.
En lugar de seguir insistiendo, como un lamento boliviano constante, únicamente concentrados en nuestra demanda histórica, convirtió ese objetivo, esa búsqueda en una oferta de valor, con la frase poderosa: “Nosotros tenemos más puertos que ustedes”, dirigida simbólicamente a Chile; reinterpretando la condición geográfica boliviana no como un enclaustramiento limitante, sino como una plataforma de conexión privilegiada. Al ofrecer ser el nodo logístico que conecte a Chile con el gigantesco mercado brasileño a través de nuestras hidrovías y corredores terrestres, se cambia la visión boliviana que ya no pide un puerto (obviamente sin descartarlo) y. por el contrario, ofrece “puertos” interiores como eslabón vital en una cadena de suministros continental.
Esta visión convierte a Bolivia en un eje central, integrando no solo a Chile y Brasil, sino a los cinco países fronterizos, proponiendo un modelo donde la conectividad, por río y por tierra, será el puente que supere disputas históricas, convirtiéndose en un llamado a construir una confianza verificable, basada en el beneficio mutuo y la interdependencia económica, donde el progreso de los vecinos alimenta directamente el desarrollo boliviano. Como señaló rotundamente en su discurso el presidente: “Si a ustedes les va bien, a nosotros nos va a ir muy bien”.
El nuevo gobierno al parecer apuesta por una diplomacia económica que prioriza corredores bioceánicos, seguridad fronteriza y atracción de inversiones más allá del discurso. El reencuentro con Brasil y la agenda prevista con el presidente electo chileno, José Antonio Kast, quien, significativamente, también habló de “Cruzar fronteras ideológicas”, muestra que hay receptividad para este planteamiento; hoy Bolivia tiene la oportunidad histórica de pasar de ser percibida como un país que interrumpe la geografía, a ser reconocido como el país que la conecta.
De aquí en adelante, traducir esta visión en acuerdos concretos de infraestructura y voluntad política, será el verdadero desafío. Pero el primer paso, el de redefinir la narrativa y presentar una propuesta ganar-ganar, ya está dado. El presidente Rodrigo Paz, no solo está ofreciendo puertos y puentes a sus vecinos; está proponiendo a Bolivia como llave de la integración comercial sudamericana.
Esta apuesta es bastante práctica e intrépida y, de materializarse, será profundamente beneficiosa para el futuro de nuestro Estado y de toda la región. ¡Viva Bolivia, hacia el mar!
El autor es Abogado de Altos Estudios Nacionales en Seguridad, Defensa y Desarrollo.
