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Víctor Hugo y Bolivia

José E. Pradel B.

Víctor Hugo, considerado uno de los mayores exponentes del romanticismo y una de las figuras centrales de la literatura francesa del Siglo XIX, tuvo una presencia notable, aunque indirecta, en la vida cultural boliviana. Sus obras circularon ampliamente en la sección de los folletines de los principales periódicos de La Paz y físicamente en la década de 1880 se encontraban también disponibles en formato impreso, en espacios clave de difusión cultural. Entre ellos destacan la librería Hispano-Americana, propiedad del francés Pablo Gerard y Forgues, ubicada en la actual plaza Murillo, así como la casa de Aurelio Pacieri en Cochabamba, entre otros puntos de distribución.
Las obras de este autor también fueron utilizadas como herramienta para analizar la coyuntura política del país. Un ejemplo revelador es la columna bilingüe titulada “Algo sobre tránsfugas políticos”, firmada por Z. Z. y garantizada por Juan Erguido, fechada en Oruro el 31 de diciembre de 1862 y publicada en el periódico ‘La Voz de Bolivia’, el 28 de febrero de 1863. En su parte central, el texto señalaba: “muy fácil nos seria hacer un examen rápido de la conducta política de nuestros prohombres, como la de los que pertenecen a naciones muy civilizadas. Bástenos por ahora decir que nuestros pensamientos los encontramos confirmados por el primer republicano de Europa, Víctor Hugo. Hemos leído con agrado en sus ‘Misceláneas de Filosofía y Literatura’, en la pájina del volumen 1° el párrafo siguiente…”.
Décadas más tarde, esa apropiación política e intelectual se consolidó mediante la traducción. Dedicado al Círculo Literario de La Paz, B. Medinaceli tradujo íntegramente un discurso de Víctor Hugo, originalmente publicado en el número 24 del ‘Courrier des États-Unis’ y lo difundió en el periódico paceño ‘La Democracia’, el 8 de agosto de 1878. De este modo, la figura de dicho escritor pasó de los folletines y librerías a convertirse en una referencia activa en nuestro país.
La influencia de Víctor Hugo fue tan profunda que incluso un grupo de jóvenes bolivianos radicados en Francia asistió a su entierro, realizado en mayo de 1885. Sobre este hecho, el periódico ‘El Comercio’, en su edición del 9 de agosto de ese año, difundió una crónica reveladora: “Los estudiantes bolivianos residentes en ésta, hemos enviado una corona a Víctor Hugo. Era esplendida, de 2 metros 20 centímetros de diámetro, acompañada de dos estandartes bolivianos. En el círculo de la corona que estaba matizada de los colores de nuestra bandera, se leía: ‘Los bolivianos a Víctor Hugo’”.
De esta manera, se pone de relieve la relación de Bolivia con una de las figuras más destacadas de la literatura universal.

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