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Otro lamentable episodio político

Acaba de presenciar el pueblo boliviano otro lamentable episodio político, por lo ocurrido a raíz del Decreto Supremo 5503, dictado por el gobierno para resolver la crisis en que vive el país, debido a gobiernos masistas que por veinte años tuvieron en sus manos el timón de la nave del Estado.

Las protestas sociales por ese decreto se produjeron a menos de dos meses de la llegada al gobierno de un nuevo aparato partidario, que ofrecía algunas esperanzas de cambiar dicha situación crítica. Pero surgieron de inmediato conflictos que terminaron con las esperanzas de llegar a un nuevo orden de cosas. Las dificultades emergieron con más violencia y el país quedó sacudido por una situación en la que seudo organizaciones sociales, lideradas por la COB, pasaron de las amenazas a hechos violentos, al extremo de que surgieron rumores sobre que sería interrumpida la provisión de agua a La Paz, ciudad de más de un millón de habitantes.

En todo caso, ese dramático episodio de convulsión, con medidas extremas de sectores sociales descontentos, como el bloqueo de caminos, fue, en esencia, la prolongación de un anterior sistema de caos, sembrado durante veinte años por gobiernos masistas y que condujo al país a un callejón sin salida.  No fue un hecho aislado. Además, estuvo protagonizado por los mismos personajes de la época populista del desorden, cuyas raíces siguen produciendo líos por interés político, que requieren de soluciones oportunas, acertadas y no improvisaciones.

De otro lado, habría que adoptar medidas para que no se produzca una crisis mayor, pues siempre está latente el estado de emergencia de las seudo organizaciones sociales. Es de pensar que, al revés de los teóricos empírico positivistas que nos rodean, estarán siempre al acecho y que la historieta de la meritocracia siga vigente.

Como producto del caos, la crisis no ha sido solucionada con la abrogación del DS 5503, reemplazada por otro que mantiene medidas importantes como la eliminación de la subvención a la gasolina y el diésel, y no lo será, si no se toma al toro por las astas, como aconseja la realidad. Por ello es preciso remarcar que la crisis no ha terminado, pues es muy difícil solucionar en poco tiempo numerosos problemas creados por el masismo en el poder por décadas. Es más, si no se adopta fórmulas de solución de fondo, sin poses demagógicas y líricas, el país puede seguir en el mismo camino establecido hace veinte años, es decir, en una marcha hacia el abismo.

Algunos dicen que “Bolivia no tiene solución”. Por el contrario, sí la tiene. Más de una vez lo ha demostrado, por ejemplo, en el pasado con la ejemplar administración gubernamental del presidente Andrés de Santa Cruz, lo que es innegable. En consecuencia, resta esperar acciones acertadas de los nuevos gobernantes y reflexión de las seudo organizaciones laborales, encabezadas por la COB, para no volver a aplicar nefastas medidas como los bloqueos de carreteras, que causan enormes daños a la mayoría de la población, que depende de sus actividades cotidianas para sobrevivir.

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