El Servicio de Encauzamiento de Aguas y Regularización del río Piraí (Searpi) y la Alcaldía del municipio de La Guardia están poniendo en riesgo a la urbanización “Nueva Esperanza”, en el kilómetro 12 de la Doble Vía a La Guardia, al no ejecutar hasta la fecha las obras de defensa que podrían mitigar el peligro de inundaciones ante el crecimiento del caudal del río Piraí.
Vecinos de la zona denunciaron que, pese a las alertas por crecidas y a los reportes oficiales que reconocen la existencia de múltiples puntos críticos en la cuenca, ninguna de las dos instituciones ha asumido acciones preventivas efectivas y se limitan a informes y trámites internos mientras la población permanece expuesta.
Recordaron que el 21 de diciembre del año pasado tuvieron que comprar por cuenta propia bolsas de arena con el compromiso de que la Alcaldía de La Guardia se encargaría de colocarlas como defensivos en los tramos del Piraí más susceptibles a desbordes; pero señalaron que hasta la fecha esa tarea no se ha realizado.
Afirmaron que han visitado en varias ocasiones las oficinas municipales para solicitar el envío de maquinaria, pero solo recibieron la explicación de que se está elaborando un informe para Searpi en el que se detalla que el río presenta cerca de 10 kilómetros de crecida, por lo que sería esa entidad departamental la que debe intervenir con su equipo pesado, trasladando así la responsabilidad sin ofrecer una solución inmediata.
De acuerdo con el relato de los vecinos, la Alcaldía les informó que recién enviará el informe a Searpi y que, una vez remitido, serán ellos quienes deban ir hasta la institución para “presionar” a fin de que la atención no se retrase, lo que consideran una muestra de burocracia e indiferencia frente a una situación de riesgo.
“Con ese informe ellos se lavan las manos”, cuestionaron, al remarcar que la urbanización no cuenta con maquinaria propia ni capacidad técnica para intervenir el cauce y que es una “gran responsabilidad” que las autoridades pretendan delegar a la Junta de Vecinos la decisión y ejecución de obras de protección.
Mientras Searpi destaca en sus comunicados públicos que realiza monitoreo permanente del Piraí y emite alertas por el aumento del caudal, además de anunciar proyectos e inversiones en defensivos en otros sectores del río, los habitantes de la urbanización “Nueva Esperanza” reclaman que en su zona no se ha materializado ninguna obra concreta que reduzca la vulnerabilidad de las viviendas frente a un posible desborde.
“Cuando vengan Searpi ellos nos indicarán dónde son los tramos más peligrosos para poner protección”, explicaron los dirigentes; pero advirtieron que la experiencia en otras riberas muestra que las instituciones suelen reaccionar “después del burro muerto”, cuando el agua ya ha ingresado a las casas y las familias lo han perdido todo.
En ese contexto, los vecinos consideran que tanto la Alcaldía de La Guardia como Searpi están incurriendo en inacción frente a un riesgo conocido y reiterado por los propios informes técnicos sobre crecidas del Piraí, lo que podría derivar en daños que habrían sido evitables con una planificación oportuna y coordinación real entre niveles de gobierno.
Lamentan que, pese a los discursos sobre prevención y gestión de riesgos, en la práctica la respuesta siga atrapada en la burocracia y los cruces de responsabilidad, mientras las familias ribereñas continúan a la espera de defensivos serios y no de soluciones improvisadas a último momento. (Santa Cruz, EL DIARIO)
