El expresidente de la micro y pequeña empresa del país, Emilio Gutiérrez, hizo conocer una alerta respecto a la difícil situación actual de la industria nacional, debido a muchos factores que imposibilitan su desarrollo, el de la nación y los bolivianos en general. Ante tan preocupante realidad que amenaza nuestro futuro, reflexiona: si no hay trabajo, no hay ingreso, si no hay ingreso, no hay consumo, si no hay consumo no hay trabajo. Añade que las empresas de consumo masivo prefieren importar, pero todas sus ventas sí las efectúan en Bolivia, y esto a largo plazo se pagará con crisis.
Indudablemente este profundo problema se lo viene arrastrando ya desde hace muchas décadas. Se puede afirmar que tocamos fondo en los pasados veinte años, y al respecto mucha gente recuerda aseveraciones del ex presidente Morales, cuando restó importancia a la finalización del ATPDEA, Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas, en su gobierno, habiendo sido Bolivia motivo de descertificación por incumplimiento en la lucha contra el tráfico de drogas, base sustancial del acuerdo con EEUU. Entonces él dijo: “nos comprarán los gobiernos de Venezuela, Cuba…”. Recordemos que dicho convenio permitía la exportación de nuestras manufacturas, libre de aranceles, a la potencia del norte, como una compensación económica por la lucha contra el narcotráfico. La pregunta es ¿cuánto se exportó a las naciones amigas de la ideología del régimen de Morales Ayma?
Al respecto, es menester recordar las enormes empresas que teníamos en el país, y que daban empleo a millares de trabajadores fabriles. Se puede decir que hoy solo se vive de recuerdos, como mencioné en una de mis obras, evocando a las fábricas Soligno, Said, Forno, a la Compañía Industrial de Tabacos, Bat, entre otras. Mientras que Gutiérrez evoca a Punto Blanco, Diplomat, Texturbol, Hilbo, Inmetal, Sonatex, Manaco, Cutiembre Asbún, Laboratorios Vita, Laboratorios Lux, Polar, Nestlé, Quaker, General Electric, Mueblería Robles, Hilandera Rodríguez, Camet, Calzados Mario, Ametex, entre otras decenas de empresas que hoy ya no están en La Paz, o no existen.
Sobre la última, Ametex, se debe añadir que fue una de las textileras más grandes de las últimas décadas, ya que fue fundada en 1996, y años después pasó a manos del Estado por las presiones, se dijo, del gobierno de entonces, en 2012. Un tiempo después de manejo estatal, cerró y dejó en la calle a centenares de trabajadores.
De ahí que, según criterio de Emilio Gutiérrez, “todo es made in China, productos que se fabrican en esa nación asiática, y los vende en el mundo y sobre todo en Bolivia. Y si los seguimos comprando, cuando menos pensemos que vamos a tener los ojitos igual de rasgaditos como ellos, pero del hambre. No es broma, es sentido común, por lo que cómprate a ti mismo, cómprale al vecino, a tu amigo, a tu esposa, a tu familia, cómprale a Bolivia, producto nacional”.
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