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A la CNS no le importa el paciente

Rolando Garvizu M.

No es inusual que un paciente tenga que salir de madrugada para ir, por ejemplo, al Policlínico 9 de Abril, en la Av. 6 de Agosto de la ciudad de La Paz. Al llegar encuentra una larga fila de pacientes que esperan su ficha para ser atendidos. Después de una tediosa espera, en la ventanilla de atención le dicen que ya no hay fichas para el médico que necesita. Por lo que tiene que volver al día siguiente.
En un caso, el pasado 24 de octubre en el CIMFA (Centro Integral de Medicina Familiar y Ambulatoria) 9 de Abril, un gastroenterólogo debía revisar los resultados de la biopsia y endoscopia que le hicieron a un paciente, quien debió madrugar tres días para conseguir la consulta con este especialista.
Según información conseguida por medio de Inteligencia Artificial, la CNS tiene aproximadamente 17.000 trabajadores, de los cuales unos 4.000 son médicos, otros 10.000 son paramédicos (enfermeras graduadas, auxiliares de enfermería, técnicos en laboratorio, técnicos en radiología y personal de apoyo clínico) y los restantes 3.000 son personal administrativo.
Se estima que la Caja Nacional de Salud tiene a más de 2.000.000 de asegurados en todo el país, y el estándar recomendado por la OMS señala que haya por lo menos un médico por cada 1.000 habitantes. Si la CNS quiere atender adecuadamente a su universo de asegurados requeriría entre 5.000 a 6.000 médicos, según proyecciones basadas en cobertura poblacional, estándares internacionales y necesidades actuales del sistema. De esta relación deducimos que este sistema de salud tiene un déficit de por lo menos 1.000 médicos, para la prestación de servicios en turnos rotativos, especialidades médicas, cobertura en zonas urbanas y rurales, atención en hospitales, policlínicos y centros de salud.
El Decreto Supremo 21.637 dispone que los empleadores deben aportar el 10% del total ganado por cada uno de sus trabajadores afiliado a la CNS. Si aceptamos que la CNS tiene dos millones de personas afiliadas y cada una tiene, en promedio, un salario de 3.500 bolivianos, tendría un ingreso mensual de 700.000.000, lo que se transformaría en 8.400.000.000 de bolivianos al año que, adecuadamente administrados, serían suficientes para ofrecer un mejor servicio de salud.
El presupuesto de la CNS para 2025, llegó a 6.800.000.000 bolivianos, casi 2.000.000.000 menos que sus ingresos. Si estos cálculos se aproximan a la realidad, esta institución tiene lo suficiente como para aumentar su personal médico y mejorar la atención de sus asegurados.
Además, un trabajo profesional en el sistema administrativo y el uso de sistema informáticos, podrían evitar hechos como el relatado.
Por ejemplo, ¿cuánto le costaría a la administración de la CNS, permitir que las reservas de atención médica se hagan en forma virtual, escogiendo el día y hora de la atención que necesitamos, sin necesidad de madrugar y estar a merced de las inclemencias del tiempo? Este sistema podría dejar en reserva cupos para quienes no tiene acceso a internet, y deben ir personalmente a centros médicos.
Con voluntad y algo de inversión podría mejorar la atención en la CNS, para beneficio de sus afiliados, pero…
A principios de 2008, la Agencia de Noticias Fides (ANF) informaba que “la CNS durante años fue considerada un botín político de los distintos gobiernos, cuyas autoridades se beneficiaron de sus cargos, situación que al parecer no habría cambiado en mucho en el último tiempo, ya que continúan las acusaciones de hechos de corrupción contra autoridades de la entidad y las denuncias de nepotismo”.
Según ANF, la CNS enfrentaba denuncias de corrupción, nepotismo y de violación de los derechos humanos por el maltrato y la mala atención en sus centros médicos. Y a pesar que el Legislativo recomendó una intervención para solucionar la crisis, sus autoridades y la Central Obrera Boliviana rechazaron esa salida.
En junio del año pasado Erbol informaba que “la falta de personal que ingrese por examen de competencia, la permanente improvisación, el maltrato a los pacientes y la corrupción sindical fueron identificadas como las causas del mal servicio que presta la CNS a miles de asegurados”.
Ahora nos queda esperar que el nuevo gobierno haga las correcciones necesarias, para una mejor atención al afiliado a la CNS.

El autor es periodista.

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