A pesar de que en el mundo actual se observa un avance vertiginoso de la ciencia y tecnología, con lo que se espera un mejor presente y futuro para la humanidad, lamentablemente no desaparecen viejos problemas, como las guerras entre países, como en este tiempo entre Rusia y Ucrania y hasta hace poco entre Israel y Palestina, por diferencias que no han podido ser resueltas en reuniones de todo nivel.
Pero la guerra solo causa dolor a poblaciones que son objeto de la furia de las armas. Lo peor es ver a padres de familia que se lamentan por la muerte de sus hijos, menores que mueren por efecto de municiones modernas, estallidos de bombas, al ser destruidos edificios, inclusive hospitales y escuelas. Son infantes que caen víctimas de la irracionalidad de líderes que deciden entrar en guerra. Es lamentable que tenga que pasar bastante tiempo para que gobiernos y combatientes fanáticos dejen de atacar hasta a pueblos que no quieren la guerra, que se sienten ajenos a tanta saña para acabar con vidas, hasta de niños y niñas recién nacidos.
¿Cuándo organismos internacionales tendrán suficiente poder de persuasión para convencer a las partes en pugna para que detengan las matanzas de civiles? Se debería comprender la urgencia de establecer la paz y concordia para todos. En el caso de los niños, no solo son el presente sino el futuro de la humanidad y que de ellos dependerá lo que le suceda a la humanidad en el futuro.
Lo cierto es que se organiza reuniones bilaterales o multilaterales para atender reclamos y demandas en busca de recuperar la normalidad, pero algunos gobernantes en conflicto no muestran voluntad para concretar pactos de paz y menos voluntad para entender que la guerra afecta inclusive a víctimas inocentes, como los menores. Por otra parte, no se sabe cómo detener la fabricación de armas cada vez de mayor poder destructivo.
En el caso del conflicto entre Israel y Palestina, ante la falta de resultados positivos para detener la guerra por parte de organismos internacionales, grupos de voluntarios trataron de llevar ayuda a la franja de Gaza, pero fueron reprimidos por fuerzas israelitas, lo que deja ver que personas que desean que acaben las guerras y el dolor de las víctimas civiles no dudan en asumir acciones de solidaridad.
Finalmente, no se debería mostrar indiferencia y mezquindad frente a las angustias y ruegos de poblaciones que se ven en medio de conflictos bélicos debido a determinaciones de gobernantes o grupos de fanáticos propensos a resolver problemas mediante las armas. Y es que familias suplican por la vida y no encuentran eco en quienes son ambiciosos y creen que solo ellos tienen la razón y que deciden hacer lo necesario, hasta lo vedado, para conseguir sus objetivos de lograr más territorios o supremacía política. Pero las guerras más que todo implican destrucción y aniquilamiento.
