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Continúan los coletazos de la corrupción de Evo

Los coletazos del corrupto gobierno de Evo Morales y Álvaro García Linera continúan… Uno tendría que ser muy ingenuo para pensar que los hechos de corrupción de aquel largo régimen son solo esos que la opinión pública ya conoce (Catler, CAMC, Fondioc, barcazas, taladros, etc.); es claro que deben ser muchos más y que irán saliendo a la luz solo con el paso del tiempo, sobre todo si el siguiente gobierno es democrático y se empeña en investigar las instituciones y auditarlas en profundidad.
Hace unos días se supo de un caso más. Se trata del exviceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas del gobierno de Evo Morales, Felipe Cáceres, quien fue aprehendido por su presunta vinculación con el narcotráfico. En días pasados, el ministro de Gobierno, Roberto Ríos, indicó a los medios que Cáceres fue encontrado a unos 500 metros de un laboratorio de droga, en una empresa de áridos y agregados de construcción. El ministro afirmó que el laboratorio se encontraba en la parcela del terreno de Cáceres y que tenía una capacidad de producción de hasta 160 kilogramos de droga por día. Se procedió, como establece la normativa vigente, a la destrucción e incineración del laboratorio y el presunto delincuente fue aprehendido por órdenes del Ministerio Público, pero luego se le dio detención domiciliaria. Teniendo en cuenta que la Justicia boliviana está acostumbrada a meter a la cárcel a delincuentes insignificantes y hasta a inocentes, la detención domiciliaria para un presunto narco como Cáceres, que prácticamente fue hallado con las manos en la masa, resulta siendo un disparate.
Cáceres supuestamente debía luchar contra el narcotráfico, pero ahora está investigado por tener en su terreno un laboratorio de cocaína… Ese hecho retrata fielmente lo que el MAS hizo con Bolivia: acomodar no solo a incompetentes, sino a delincuentes, en los puestos más altos de la administración pública. Bolivia, que podría decirse es ahora un narco Estado, está dominada por mafias y cárteles, como aquel otro de México Chico, en el norte de Potosí, donde hace unos meses se encontró invernaderos donde se plantaba cannabis. Los grupos irregulares que operan al margen de la ley son muchos y representan una constante amenaza a la paz social y la democracia, como se comprobó cuando Llallagua se vio sitiada por estos grupos irregulares y violentos.
Evo Morales inundó Bolivia de narcotráfico y corrupción. Los ingenuos creen que su primera gestión (2006-2010) fue una administración razonable e “inclusiva”. Lo cierto, sin embargo, es que cuando hay mucho dinero, incluso la más abyecta administración parece buena o justa. Pero las cosas buenas del llamado Proceso de Cambio pueden ser contadas con los dedos de una mano. Porque lo demás fue corrupción, nepotismo e improvisación desde el día cero.
Lo saben todos: la coca del Chapare, aquella que Evo Morales defiende desde hace años, sirve para la cocaína. Y tampoco es desconocido que varios gobiernos izquierdistas de la actualidad se financian con el dinero del narcotráfico. Hay que denunciarlo sin descanso y sin miedo.

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