InicioSeccionesOpiniónVotar por la imagen

Votar por la imagen

Luz Castillo Vacano

Se ha hecho común creer que la imagen del candidato es el candidato. La televisión y las redes sociales muestran imágenes y creemos que son las personas reales. Hasta hace unos años era posible ver e incluso tomar la mano del candidato como cualquier ciudadano. Era frecuente verlo en cuando emitía sus discursos en las plazas y calles, y aunque esa práctica no ha desaparecido del todo, es muy probable que muchos habitantes solo puedan acceder a la imagen, fija o en movimiento, y no a la persona en sí. Es posible también que varios candidatos prefieran buscar el contacto personal en poblaciones alejadas de las urbes más densas.
Ya habituados a votar por la imagen de una persona a la que probablemente nunca se ha visto, luego será normal ser gobernados por una imagen. En el futuro esta imagen podría ser perfectamente aquella creada por una inteligencia artificial que asumiría el rol de candidato. Las inscripciones de siglas y candidatos que, ahora son personales, pasarán a ser virtuales, mediante un sistema y quizá una transferencia monetaria.
Elegida mediante votos en ánforas o mediante votos digitales, el candidato – inteligencia artificial (IA) se presentará con su programa de gobierno electrónico bajo la consigna de administración de todo el software del país. Como ahora, si el sistema de un banco se suspende, una IA que controle la banca, el gobierno, y la empresa podría ser más omnipresente que cualquier gobernante humano. A eso se suma el hábito del uso de celulares, aparatos que serían de gran utilidad al candidato – inteligencia artificial, que ya elegido sería el gobernante -IA, que podría dar instrucciones directas a cada ciudadano mediante mecanismos de persuasión para que sean percibidas no como órdenes, sino como acción propia y compromiso social.
Los electrodomésticos, los automóviles, la facturación y un sinfín de aparatos controlados mediante software serían de utilidad a la autoridad – IA que se mostraría como la imagen humana de la cual se creería que es un ser humano real, ya que, aunque conscientemente se sepa que se trata de una IA, el cerebro lo percibiría como ser humano por su enorme parecido a uno.
A diferencia de los candidatos humanos, este nuevo líder podría comunicarse directamente con cada persona, llegando incluso a ser su confidente, y así persuadirlo para ejecutar acciones a favor del gobierno electrónico. Este gobernante – IA dialogaría con otros gobernantes humanos e IA del mundo, procurando el bienestar social de los humanos y la consolidación de su poder no humano.
Su capacidad de retroalimentación sería el rasgo que le permita desarrollar una propia personalidad y posiblemente copiar o crear rasgos humanos o algunos parecidos como el orgullo, la ambición y el deseo de aniquilar a los otros, en este caso, los humanos. Y así la sociedad, incapaz de reaccionar, alienada por los medios, el celular, las redes, se extinguiría gradualmente bajo la “decisión” de limitar la reproducción.
Retrocediendo en este relato fatalista: ¿es posible que los candidatos se hagan carne de manera más frecuente? ¿Y así no solo los vean sus acólitos, sino el común de los ciudadanos? No es el momento de dejar la humanidad expresada en el contacto, pero sobre todo no es la hora del extravío en el mar de información-basura de las redes, los medios y los discursos vacíos. Es momento de actuar, cuestionar y asumir pensamiento crítico frente a las cabezas parlantes que dicen ser los candidatos.

La autora es antropóloga.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES