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Uranio en Bolivia

José E. Pradel B.

En el último tiempo, los titulares de los principales medios de comunicación han estado dominados por noticias sobre conflictos armados, así como sobre el uso y la fabricación de armas nucleares. En medio de este preocupante panorama global, surge una pregunta inevitable: ¿qué papel juega Bolivia en este contexto y posee uranio?
El Artículo 10 de la CPE dispone que “Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de paz… rechaza toda guerra de agresión como instrumento de solución a los diferendos y conflictos entre Estados y se reserva el derecho a la legítima defensa”. Asimismo, es signatario de instrumentos internacionales que prohíben el uso de armas nucleares. Sin embargo, en su territorio han sido identificadas reservas de uranio.
El descubrimiento de este mineral tuvo un origen anecdótico. Entre 1943 a 1947, el entonces jefe del subdistrito vial de Tupiza, José Ichaso, durante una inspección de obras en la localidad de Huancani, cerca de Polulus, recolectó algunas muestras de minerales para su colección personal. Años después, el ingeniero Raymundo León, al demostrar el funcionamiento de un detector Geiger con aquellas muestras, notó una fuerte señal de radioactividad. “Grande fue mi sorpresa al ver que el aparato marcaba fuerte radioactividad, hasta hacer llegar la aguja marcadora a su tope en la primera escala y al grado 8 de la segunda”, relató en una nota publicada por el periódico ‘Presencia’, el 13 de julio de 1969.
Posteriormente, en septiembre de 1955, León e Ichaso regresaron juntos a Huancani. Allí, los detectores volvieron a registrar alta radioactividad en distintas zonas del lugar, confirmando la presencia del mineral. Sobre este hallazgo, el entonces presidente de Bolivia, Víctor Paz Estensoro, manifestó: “Aquí está lo que se ha buscado con tanto costo”.
Paralelamente, el Estado Boliviano creó mediante el Decreto Supremo N° 5.389, del 14 enero de 1960, la ‘Comisión Boliviana de Energía Nuclear’, la cual entró en funcionamiento en 1966, bajo la dirección del Cnel. Ing. Federico Paz Lora.
Un año después, en 1967, los técnicos de dicha institución hicieron los primeros trabajos de prospección en la zona comprendida entre Santa Cruz, San Javier, Concepción y San Ignacio. Las investigaciones revelaron la existencia de minerales radioactivos, principalmente uranio y torio. Además, fueron identificados otros elementos de interés estratégico, como cadmio, germanio, galio y selenio.
Dada su creciente relevancia en el ámbito regional, Bolivia fue sede de la ‘XII Reunión de la Comisión Interamericana de Energía Nuclear’ (CIEN) de la Organización de Estados Americanos (OEA) a fines de agosto de 1981. A la cual asistieron delegados de 16 países entonces miembros de la CIEN y varios observadores de organismos internacionales.
Como primer Instrumento de la citada materia, fue suscrito en La Paz, el Acuerdo sobre Cooperación en los campos de Usos de Energía Atómica entre Brasil y Bolivia, el 11 de enero de 1966.
Sin duda, los yacimientos uraníferos que posee nuestro país lo convierten en un territorio de importancia estratégica en el contexto latinoamericano.

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