En esta columna se ha venido relacionando con bastante frecuencia los conceptos de energía y economía, pero ahora incorporaremos un tercero: el jurídico. Al respecto, es indubitable afirmar con absoluta certeza que en Bolivia no hay seguridad jurídica y para ello se tienen demasiados ejemplos; que resulta innecesario citarlos (caso consorcios). Entonces transformemos el título de esta nota del siguiente modo: ¿En Bolivia hay Seguridad Energética? Y para ello es pertinente definir el concepto “Seguridad Energética: tanto para los países exportadores como para los importadores de energía. Se refiere a la gestión eficiente del suministro de energía primaria desde fuentes domésticas o externas. Requiere garantizar una gran confiabilidad de la infraestructura energética y la capacidad para atender la demanda actual y la futura, según el Consejo Mundial de Energía (WEC). “Seguridad Energética se refiere a la garantía de un suministro confiable, asequible y sostenible de energía para satisfacer las necesidades actuales y futuras de una sociedad, sin comprometer el medio ambiente”, considera la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Ambos conceptos, básicamente hacen referencia a la “gestión eficiente y garantía del suministro de energía confiable y sostenible para satisfacer las necesidades actuales y futuras de una sociedad, sin comprometer el medio ambiente”. A partir de esta sucinta definición, respondamos a la pregunta planteada líneas arriba y analicemos la realidad energética nacional, tanto en el sector de hidrocarburos como en el sector de electricidad.
En hidrocarburos, Bolivia importa diésel y gasolina en descomunales volúmenes de metros cúbicos m3 (1m3 = 1.000 litros) es decir que cuando YPFB habla de importar 20 millones de m3, por ejemplo, en realidad está hablando de 20.000 millones de litros, cantidad que ciertamente es inquietante. Y si, además, importa cada litro de dichos combustibles en aproximadamente $us1 = Bs 14 y vende ese litro en Bs 3.77, se ve que el suministro no es confiable ni sostenible en el corto plazo y tampoco satisface las “necesidades actuales y futuras de la sociedad”, puesto que las filas en las estaciones de servicio y los reclamos de los conductores de los automotores son de nunca acabar.
En el sector eléctrico, la mayoría de las generadoras eléctricas del Sistema Interconectado Nacional (SIN) –casi el 70%– son accionadas por gas natural y, según proyecciones de varios especialistas, el GN en nuestro país se está acabando y para el 2029 Bolivia empezará a importar GN. Por lo tanto, se ve también que el suministro de energía eléctrica, ya no es confiable ni sostenible en el corto plazo y tampoco va a satisfacer las “necesidades actuales y futuras de la sociedad”, puesto que, al presente, no se tienen grandes proyectos de generación hidroeléctrica, solar ni eólica a ser entregados en el presente año, lo cual induce a pensar en una cercana amenaza de racionamientos de electricidad.
Bajo estas elementales premisas, respondamos la pregunta de manera simple, pero enfática: en Bolivia NO HAY Seguridad Energética.
La siguiente pregunta es: ¿se puede resolver este problema? …. ciertamente que SÍ… pero parece que el gobierno no sabe cómo…
Seguridad Energética
Héctor Antonio Uriarte Peláez
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