InicioSeccionesOpinión¿Debo participar en las actividades de la escuela?

¿Debo participar en las actividades de la escuela?

Ernesto González Valdés

Parte II

Hace poco nos referimos a algunas actividades posibles a realizar en aras de incorporar a padres y madres como parte de la vida del centro educativo. Hoy analizaremos otras. Citar a los padres de forma individual para hablar sobre su hijo, su desarrollo, su comportamiento, sus dificultades, etc., es muy beneficioso, sobre todo al principio del curso. O con padres tímidos o poco dados a hablar en las reuniones de sus cuestiones personales o familiares.
Un objetivo muy importante del profesor guía es escuchar a los padres atentamente todo lo que quieran informarnos sobre su hijo. Se obtiene más información y se llega a mejores conclusiones escuchando las experiencias de los padres con sus hijos. También es cierto que a veces es necesario redirigir la atención y la conversación hacia donde nosotros queramos, para que la reunión tenga un resultado concreto y eficaz. Por tanto, es recomendable facilitar la comunicación de los padres, llevándolos suavemente a los puntos claves de la reunión, las conclusiones y las sugerencias.
Una sugerencia, para aprovechar bien el tiempo de la reunión, docente guía debe preparar con antelación los temas claves a ser tratados, el orden y las conclusiones a las que queremos llegar. Las reuniones con un grupo de padres para tratar algún tema de sus hijos es la forma más eficaz de conseguir su colaboración y su implicación en el proyecto educativo. Las reuniones grupales pueden ir desde la explicación del currículo del aula, la revisión de los objetivos del período escolar y de los avances de los estudiantes, hasta la búsqueda de soluciones a problemas generales de la infancia o específicos de algunos niños, jóvenes y familias.
Otro elemento, poco acostumbrado, es abrir las puertas a los padres y madres para que puedan entrar a las aulas, en función de sus horarios laborales. De esta forma, pueden ver cómo se trabaja, cómo se porta su hijo (al principio es posible que mal, pero seguro que se acaba acostumbrando a la presencia regular de algún padre o madre en el aula), pueden apoyar al docente. Ver lo que supone enseñar y controlar a toda un aula puede incrementar el respeto que los padres puedan sentir hacia el trabajo de los profesionales.
Que los padres y madres puedan avizorar desde “adentro” la vida de la escuela, les dará la posibilidad de tomar parte activa o solamente observar las actividades del centro educativo y, concretamente, del aula donde esté su hijo. Un requisito para que esta filosofía tenga buenos resultados consiste en la tranquilidad con la que se debe mantener el docente si hay un padre en el aula.
Cualquier situación debe desenvolverse como siempre ocurre, incluso, por ejemplo, si es su propio hijo el que tiene una conducta inadecuada en ese momento. Son precisamente en estas situaciones donde se puede orientar al padre sobre cómo comportarse, cuando ocurra lo mismo en la casa. Y así también el padre va a observar más atentamente lo que ocurre. La calma y la profesionalidad de los padres y del o la docente serán en estos casos imprescindibles.

El autor es Licenciado en Ciencias Pedagógicas.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES