Es de conocimiento general que día a día los precios de los productos de la canasta familiar van incrementándose exponencialmente. Productos como el café han aumentado en aproximadamente un 80 por ciento en el último año. Hace unos días, el que es quizás el alimento más básico, el pan, subió drásticamente de precio en Santa Cruz en un cien por ciento. De costar 50 centavos, ahora cuesta 1 boliviano. Teniendo en cuenta que miles de familias pobres pasan sus vidas a plan de pan, café y azúcar, aquel incremento resulta sencillamente inhumano.
A través de una conferencia de prensa que dieron panificadoras del oriente, se supo que les es prácticamente imposible no subir el precio del producto, porque todos los insumos para su producción también han subido: el transporte, las bolsas, la harina, la manteca y la sal, según indicó a los medios una panificadora indignada, luego de un ampliado del sector. Desde el lunes, los panificadores comenzaron a entregar el pan a 6 por 5, es decir, a 85 centavos aproximadamente, para venderlo en el mercado a 1 boliviano.
El FMI proyecta que la inflación anual llegará al 15.8 por ciento, o sea a más del doble de la proyección del Gobierno. El boliviano se ha devaluado en un cien por ciento y el dólar paralelo ya duplica al oficial (la semana pasada, ya superó los 14 bolivianos por dólar, mientras que el Gobierno mantiene el cambio oficial en 6.96, cifra que no cambió desde 2011). Según expertos en materia económica, el aumento de precios se debe al tipo de cambio fijo, a los subsidios generalizados y a la escasez de dólares. Como Bolivia es un país importador de bienes y servicios, ya que la tan coreada industrialización no fue más que un mito, entonces los más importantes productos y servicios deben ser comprados afuera y con dólares… En productos de higiene y limpieza, el incremento de precios es alarmante. De seguir así, la pasta dental o el jabón pueden convertirse mañana en bienes de gente pudiente…
La subida abrupta del dólar a más de 14 bolivianos puede deberse a que el Gobierno está utilizando criptoactivos para comprar diésel y gasolina. Hay que recordar que, después de que el país pasara una severa crisis de carburantes, se aprobó el Decreto Supremo 5.348, que autoriza a YPFB a adquirir la divisa estadounidense mediante criptoactivos para adquirir combustible. Así, aquella empresa estatal, monstruo burocrático, se convierte en un buscador desesperado de dólares… en el mercado negro. Por este motivo, y ya que la última escalada del precio del dólar coincidió con un solo movimiento de cientos de miles de dólares de una transacción de criptoactivos, lo más probable es que el precio del dólar suba más todavía, haciendo que la oferta y la demanda se desequilibren.
A todo esto, se suma la reciente e irracional decisión del MAS arcista y la COB de incrementar en un 10 por ciento el salario mínimo nacional, medida que castigará sobre todo a los pequeños y medianos empresarios, quienes se someten a la ley del trabajo y pagan salarios a sus trabajadores. Esa es la manera en que Luis Arce Catacora está terminando su incapaz y corrupto Gobierno.
Inhumano incremento de precios
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