El pueblo

La filosofía política nos enseña que los componentes esenciales del Estado son: Territorio, Población y Gobierno, es decir una base geográfica en la que está asentada una población y gobernada por alguna autoridad. De ello se infiere que la población es el pueblo. Como define el diccionario de la lengua española, se considera al pueblo como la población, conjunto de personas de un lugar.
Los políticos del populismo izquierdista, constantemente peroran que el pueblo aquí, que el pueblo allá, que gobiernan consultando al pueblo, etc., pero resulta que, en la práctica, el “pueblo” son los grupos sociales vinculados al régimen, que como sabemos, se mueven por la prebenda que perciben del poder político, más que por ideología, principios, etc.
Es la demagogia populista, que desde el poder se atribuye representar al pueblo. Según su discurso, es la mayoría que respalda al régimen y que gobierna, cuando sabemos que el ejercicio del poder, lo tiene un grupo reducido de individuos que en nombre del pueblo disfrutan de las canonjías del poder del Estado. Y el pueblo resulta un simple espectador que casi en nada se beneficia de las políticas de gobierno y más bien es víctima de las malas políticas de quienes ejercen el poder.
En la primera versión del régimen populista de izquierda que nos gobierna ya por 17 años, la propaganda del gobierno identificó al entonces presidente como el pueblo mismo. Así la propaganda decía “Evo Pueblo”, mal utilizando el concepto y contenido de pueblo con una persona, de donde se infiere, que varios millones de bolivianos, se subsumen en una sola, el caudillo. Esta impostura es muy común en los regímenes de corte autocrático, en los que el gobernante resulta el dueño del poder, siguiendo al rey de Francia Luis XIV, que dijo: “El Estado soy yo”.
De acuerdo con la teoría política y la realidad, el pueblo somos todos los que habitamos un Estado, los que constituimos la nación que hace a ese Estado, con nuestra cultura, historia, idioma, rasgos somáticos etc., los que tenemos un sólido vínculo de pertenencia con ese Estado-Nación. Somos todos los habitantes, sin distinciones de alguna clase.
El pueblo en él sistema democrático de gobierno y vida, es el que elige a sus buenos o malos gobernantes, es el destinatario de la principal función del Estado, que es el bien común, es decir el bien de todos y cada uno de los habitantes, sin distinción, aunque en la realidad social, la mayoría del pueblo o población, padece pobreza, en especial en las sociedades atrasadas, donde los índices de desarrollo humano, son bajos.
El pueblo es el que aporta con sus impuestos al Tesoro Público, para que éste pueda funcionar y cumplir en alguna medida con los requerimientos de la población, es decir, pagamos de acuerdo con nuestros ingresos, para que el gobierno del Estado a su vez, brinde los servicios más necesarios, como salud, educación, justicia, etc., aunque en nuestro país, somos pocos los que tributamos directamente (de 7 millones de población económicamente activa, solo poco más de 1 millón tributan). Los más elementales servicios públicos, como la salud, son precarios y la salud privada exageradamente cara. La justicia resulta inaccesible para el pueblo, debido a los altos índices de corrupción e incapacidad de los operadores, que no responden a la ley o a la lógica jurídica.
También se entiende por pueblo, a la gente común de una sociedad o bajo pueblo, pero en verdad somos todos los habitantes de un territorio, el pueblo, que de acuerdo con la definición de Abraham Lincoln sobre la democracia, ésta es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

El autor es Abogado, Politólogo, escritor y docente universitario.

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