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Medidas para combatir la trata y secuestro de mujeres

Cada vez que son conocidos, mediante la prensa, casos de vejaciones, agresiones o asesinatos de mujeres, desde el gobierno nacional se hace anuncios sobre la inminencia de poner en práctica leyes y medidas para proteger al sector femenino. Sin embargo, generalmente esas normas y acciones no son efectivas ante la dimensión del problema, que demanda la participación no solo de organismos estatales sino de la sociedad misma para hallar soluciones.
En ese sentido, en la actualidad la delincuencia nacional o foránea ha encontrado formas y medios para secuestrar mujeres, abusar de ellas y prostituirlas dentro del territorio nacional o enviarlas a países vecinos para esa misma explotación. Cuando son conocidos estos delitos, solamente se tiene algunas denuncias en los estrados policiales, pero, en la mayoría de los casos, no se llega a saber sobre el destino de las víctimas o los trámites que se hace en países vecinos para conseguir un trabajo policial para lograr la liberación de nuestras compatriotas y traerlas de retorno a territorio nacional.
También llama la atención, en varios casos, que las mismas víctimas y los familiares evitan hacer público las desapariciones de víctima de trata y tráfico de mujeres, lo que aprovechan los delincuentes. Otras veces no se tiene información suficiente sobre casos conocidos, por “vergüenza” o temores de mujeres que piensan que podrían ser objeto de represalias en caso de denunciar a los agresores o raptores. Por otra parte, en casos de secuestros, por cuya liberación se pide rescates, tampoco se tiene mucho conocimiento, sea por prudencia de las autoridades para evitar consecuencias funestas o por falta de capacidad para investigar hasta dar con los culpables de esos delitos. ¿Qué hacer en estos casos? ¿Cómo contrarrestar estos delitos contra familias y mujeres, por parte de delincuentes avezados dispuestos a todo para conseguir dinero? La solución a la vista radicaría en mejorar el control y vigilancia a cargo de las fuerzas del orden; pero, para cumplir esa medida, tampoco se cuenta con la cantidad necesaria de personal o detectives que hagan los seguimientos y las investigaciones. Ante el aumento de riesgos para mujeres que, inclusive ahora son atraídas por engañosas ofertas de trabajo, que en realidad son utilizadas para el tráfico de seres humanos, no quedará otra salida que recomendar que todos los miembros de las familias se cuiden y eviten exponerse al ataque de malhechores carentes de humanidad. Mientras no mejore radicalmente la vigilancia policial, solo queda que las familias asuman medidas de prevención a fin de contrarrestar de alguna manera la comisión de graves atentados contra un sector vulnerable, como es el de mujeres, sin olvidar a niños y personas mayores.

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