Ante la condición geográfica de La Paz y El Alto, la eritrocitosis, conocida comúnmente como poliglobulia o mal de altura, representa un riesgo latente para gran parte de los habitantes, requiriendo disciplina, hábitos saludables y controles oportunos para evitar complicaciones graves en la salud, según afirmó a EL DIARIO, el médico Javier Pascual Mamani Q.
Vivir a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar expone de manera constante a la población de La Paz y El Alto a desarrollar alteraciones hematológicas derivadas de la hipoxia ambiental. Lejos de ser un problema menor, la poliglobulia o eritrocitosis se configura como una condición que requiere atención médica rigurosa y un cambio profundo en los hábitos cotidianos de la ciudadanía.
Con información del Centro de Hematología La Paz, en términos médicos, la patología se define como el “aumento anormal de glóbulos rojos”. Los rangos de normalidad en la altura varían según el género: en los varones los valores esperados oscilan entre 5.200.000 y 6.100.000, mientras que en las mujeres se sitúan entre 4.500.000 y 5.400.000 por milímetro cúbico.
Cuando estas cifras superan los 6.200.000 en hombres o los 5.500.000 en mujeres, el organismo comienza a sufrir alteraciones que en sus fases iniciales son completamente asintomáticas.
Al respecto, el doctor Javier Mamani advierte sobre la conducta de los pacientes frente a las enfermedades: “A medida que va avanzando la enfermedad, recién uno empieza a presentar síntomas y recién acude al médico, eso es lo malo. A veces siempre tendemos a acudir sólo cuando me duele, cuando me siento mal, mientras tanto no, entonces eso también es importante que ustedes lo comprendan”.
El principal detonante de la afección es la ubicación geográfica: “la primera causa para que todos estemos en riesgo de poder padecer la poliglobulia es vivir en zonas de gran altura, por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar”, añadió el galeno.
Mamani señala que, “a esta condición estructural se suma un hábito crítico: la escasa ingesta de agua. Al existir un volumen elevado de glóbulos rojos, el cuerpo demanda mayor hidratación para mantener la sangre fluida. Si una persona no consume suficiente líquido y además recurre a diuréticos, el problema se acelera porque “la sangre va a ser más viscosa, más espesa y eso es lo que produce la enfermedad y los efectos secundarios”.
El cuadro clínico puede verse agravado por otras enfermedades como el hígado graso, producto del exceso de hidratos de carbono y patologías pulmonares de base.
Al ser consultado sobre los síntomas, el médico sostiene que “entre las manifestaciones físicas que los ciudadanos pueden identificar de manera visual destacan los cambios en la coloración de los tejidos. Las palmas de las manos pierden su tono rosado natural y adquieren una tonalidad cianótica u oscura, un fenómeno similar al que se registra en los labios y la lengua. Asimismo, los pacientes suelen reportar mareos, fatiga excesiva y tinnitus, un zumbido permanente en los oídos, debido a que la densidad de la sangre obstruye la microcirculación en el oído interno”.
Al ser consultado sobre las consecuencias de no intervenir oportunamente, el especialista enfatiza el peligro de las complicaciones trombóticas: “uno es la trombosis, y sí, los coágulos se pueden generar porque la sangre está muy espesa, entonces como no fluye como normalmente debería, empiezan a formarse trombos”.
Continuando, especificó que “estos coágulos pueden migrar hacia los pulmones provocando una embolia pulmonar, hacia el corazón generando un taponamiento, o bien hacia el cerebro desencadenando una embolia cerebral, escenarios clínicos donde a veces ni el dinero alcanza para resolver un problema de salud”.
Con optimismo, el galeno nos dice que “afortunadamente, la eritrocitosis puede prevenirse y controlarse mediante pautas accesibles basadas en la disciplina personal. Entre las recomendaciones fundamentales figuran el consumo regular de agua ante la sed, evitando bebidas azucaradas, y la práctica constante de actividad física, sugiriendo al menos 150 minutos semanales de ejercicio”.
Asimismo, Mamani remarca la necesidad de erradicar la automedicación. “La automedicación se refiere al complejo B, muchas personas dicen tomaré complejo B para estar mejor; pero, ¿para qué usa el cuerpo el complejo B? Para formar glóbulos rojos y si nosotros estamos con eritrocitosis y encima tomamos el complejo B, vamos a formar más cantidad de glóbulos rojos”, sostuvo.
El especialista aconseja “cuidar el peso corporal a través de una nutrición consciente y practicar ejercicios de respiración abdominal, consistentes en inspirar inflando el abdomen durante cuatro segundos y exhalar lentamente durante ocho, para mejorar la oxigenación celular”.
El galeno recuerda que “la información transforma, porque nos ayuda a tener mayor conocimiento para preservar la salud en las regiones de gran altitud”.

