El Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas (FFAA) informó que entre el 12 y el 30 de octubre se realizan prácticas de demolición y apertura de cráteres en Cotapachi, Cochabamba, mientras vecinos de Colcapirhua denuncian daños en decenas de viviendas por fuertes detonaciones y exigen el resarcimiento de las afectaciones.
El informe militar detalla el uso de dinamita y explosivos tipo hidrogel durante los ejercicios, además de la verificación de los perímetros de seguridad y la supervisión del personal. La institución sostiene que las actividades se desarrollaron dentro de los predios militares y bajo medidas preventivas, pero señala que se requiere una evaluación técnica de los inmuebles para determinar si existe relación entre las detonaciones y los daños reportados.
“Esta actividad se llevó a cabo con todas las medidas de seguridad, con el objetivo de elevar el nivel de preparación en aspectos operacionales y de seguridad en el manejo de material explosivo”, señala el documento elaborado por el comandante de la Compañía Conjunta de Fuerzas Especiales F-10.
La explicación militar se conoce después de que habitantes de Esquilán Grande reportaran rajaduras en paredes y vidrios rotos tras varias detonaciones registradas el martes. Inicialmente, los vecinos identificaron alrededor de 20 viviendas afectadas; posteriormente, el presidente de la junta vecinal Esquilán Capinota, Dóljar Canaza Mamani, informó que el número llegó a 56.
Los testimonios vecinales señalan que los estallidos no serían un hecho aislado, pues habrían escuchado detonaciones durante las dos semanas anteriores, aunque las del martes fueron de mayor intensidad. Los afectados también manifestaron temor por la seguridad de sus familias, si bien no reportaron personas heridas.

En su informe, los responsables de la instrucción indican que la dinamita de 200 gramos al 80 % tiene un radio de acción de 300 metros. El documento también cuestiona que las viviendas presenten fisuras a una distancia mayor que aquella en la que se encontraban los operadores durante las detonaciones.
“Como se puede observar, tenemos operadores a escasos 100 metros de las detonaciones, no es creíble que ellos estén ilesos a 100 metros y a 600 metros haya casas con fisuras en su estructura”, señala el responsable de las actividades.
Los vecinos, por su parte, piden que se inspeccionen los inmuebles y se establezca cómo serán reparados los daños. Canaza informó que sostuvieron una reunión con representantes de la Alcaldía, quienes se comprometieron a brindar apoyo, mientras continúan las gestiones para conseguir el resarcimiento.
Aunque las Fuerzas Armadas aseguran que las prácticas fueron ejecutadas bajo condiciones de seguridad, la institución reconoce que la posible relación con las afectaciones vecinales debe establecerse mediante una evaluación técnica específica.
