La escasez y la irregular distribución del Gas Licuado de Petróleo (GLP) continúan golpeando la economía diaria de los paceños. La desesperación por conseguir una garrafa derivó en protestas callejeras y largas filas en distintos puntos de la ciudad, evidenciando el calvario que deben pasar las familias y trabajadores independientes para abastecerse del insumo esencial.
El malestar ciudadano se hizo sentir con fuerza en inmediaciones del mercado Miraflores. Las cocineras del sector, ante la prolongada ausencia de los camiones distribuidores que solían abastecer la zona, decidieron instalar un bloqueo en la calle Díaz Romero para exigir una respuesta inmediata ante la falta de combustible.
“Nosotros acabamos una garrafa cada dos días. Antes venían tres veces a la semana, ahora no vienen nada”, protestó una de las vendedoras afectadas, lamentando que la falta del insumo ponga en riesgo sus fuentes de sustento diario y las obligue a asumir medidas de presión. Pasadas las diez de la mañana, un camión repartidor arribó al lugar sin resguardo policial para proveer el carburante a las manifestantes.
Paralelamente, en la plaza del Maestro, el panorama reflejó la misma preocupación. Cientos de personas, entre amas de casa y padres de familia que llegaron desde diversos barrios de la urbe, formaron extensas filas cargando sus garrafas con la esperanza de la llegada de un carro distribuidor, exigiendo que la comercialización llegue de manera equitativa a las zonas alejadas.
La protesta expone la persistente tensión en torno al abastecimiento de energéticos en el departamento, a pesar de los anuncios oficiales sobre despachos desde la planta de Senkata. Mientras las colas y los reclamos se multiplican en las calles paceñas, la ciudadanía clama por soluciones efectivas que garanticen la llegada regular del gas a cada hogar y negocio. (Con información de Unitel)
Cocineras bloquean exigiendo garrafas
> Cansadas de esperar el paso de los camiones repartidores bloquearon la calle Díaz Romero.
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