P: Cuéntame sobre tu personaje, la Dra. Caitlyn Corr.
NAOMI ACKIE: Caitlyn es científica. Lleva un tiempo trabajando por su cuenta en nanotecnología. Ya no cuenta con el apoyo de sus patrocinadores y está tratando de lograr avances médicos por su cuenta. Ahora está al borde de la ruina, y entonces aparece en su vida este actor de Hollywood que necesita su ayuda. Y creo que ella —aunque sabe que no es ético hacerlo— está tan obsesionada con sus ambiciones científicas, que su obsesión refleja de alguna manera la desesperación de Matt. Así que se embarca con él en una especie de carrera contrarreloj con los experimentos que ha estado haciendo. Y al final no sale bien.
NAOMI ACKIE: Pero lo que me pareció realmente interesante de ambos personajes es que vienen de un entorno similar. Tienen muchas ganas de ser reconocidos, de que se les note por hacer algo que marque la diferencia, especialmente en el caso de Caitlyn. Así que es muy tentador que alguien te diga: “Oye, necesito tu ayuda y creo que podemos hacer que esto funcione… y haré lo que sea”. Y ella responde: “Está bien, lo voy a intentar”. Caitlyn tiene algo de científica loca. Es la similitud entre sus personalidades y su desesperación por ser vista y reconocida lo que hace que la ambición realmente se le suba a la cabeza.
P: Y sus sentimientos por Matt cada vez más fuertes; realmente juegan un papel importante en eso.
NAOMI ACKIE: Al final, ambos pierden mucho control… En lo que respecta al experimento en sí. Y en cuanto a que los sentimientos de Caitlyn hacia Matt se impongan sobre sus sentimientos y su relación con John. Y, sin duda, cuando se trata de la reacción de Matt ante las injusticias de las que ha sido víctima. Esa es la cuestión: el trauma puede acecharte de esa manera. Aparece de repente en tu vida y sabotea tu forma de ver el mundo. Creo que lo que hace que una tragedia sea una tragedia es que algunas partes se puedan haber evitado. Y siento que hay tantos momentos en esta historia en los que piensas: “Ay, Dios, si él hubiera tomado una decisión diferente. Ay, Dios, si ella hubiera tomado una decisión diferente”. Existe la idea de que si aprendes a lidiar con tu trauma, a sentir tus emociones y a entenderte mejor —y tal vez ir a terapia—, las cosas podrían ser diferentes. Pero Matt no hace eso.
P: La historia, las emociones, los efectos, el horror… es un equilibrio increíble que logra el director James Watkins.
NAOMI ACKIE: Creo que el tono y saber encontrarlo es realmente lo que hace que James sea tan increíble: quieres estar en la misma sintonía. Quieres poder encontrar los ritmos y el lenguaje de cada uno al comunicarte en el set. Y eso se aplica a todos los que trabajan en el set: el equipo técnico, el elenco, todos. Pero también, en lo que respecta al ritmo de las escenas. ¿Dónde hay ligereza? ¿Dónde hay oscuridad? ¿Dónde hay solemnidad? ¿Cuánto podemos incluir en cada escena para que el público reciba la mayor cantidad posible de información sobre estos personajes —y se sienta tan involucrado como nosotros con ellos—? Tu comprensión del tono se va fortaleciendo con el tiempo. Y a medida que avanza el rodaje, ya no tienes que pensar tanto en ello.
NAOMI ACKIE: Viene de la dirección de James. Viene de que él es un líder realmente bueno. Y lo mejor de James es que está muy abierto a colaborar. Está abierto a sugerencias. También está dispuesto a reírse, lo cual ayuda mucho. Hay tantos momentos en en los que simplemente necesitas pensar: “Bueno, solo estamos haciendo una película”. Y tener a alguien que sea tan relajado para hacer eso contigo es fundamental, porque gran parte de este trabajo consiste en sentirte cómodo con la gente, especialmente con la persona a la que más escuchas, que es el director. Fue un set muy abierto, muy entusiasta y divertido.
P: ¿Qué se siente al estar en una película de género que, además, forma parte del Universo DC, dirigida por James Gunn y Peter Safran?
NAOMI ACKIE: Es simplemente increíble. De verdad es un sueño hecho realidad. ¡He querido estar en una película de cómics desde que tenía como 11 años! Me emocioné muchísimo cuando me enteré de que ambos estaban al mando de este nuevo universo. Su trabajo habla por sí solo. Es increíble. Y he visto tantas películas de cómics. Es increíblemente emocionante lo que están haciendo: la idea de un proyecto dirigido por cineastas dentro de un universo tan grande. Porque en cuanto les das a los directores la oportunidad de crear su propio trabajo dentro del marco de DC, vas a obtener un sinfín de historias diferentes que siguen estando todas dentro del mismo universo. Eso es emocionante como espectador y les da verdadera libertad creativa a los cineastas.
P: ¿Puedes hablarnos del elemento de terror de la película?
NAOMI ACKIE: Creo que el terror juega un papel enorme en el Universo DC, especialmente en Gotham. Es que simplemente funciona. Le va a dar algo más a la audiencia: una perspectiva diferente sobre historias que ya conocemos —o con las que tal vez no estemos tan familiarizados, como Clayface—. Y me encanta el terror. Me encanta verlas y me encanta, de verdad, formar parte de ellas. Para mí, esta fue una forma genial de incorporarme, porque es hacia lo que me inclino tanto como actriz como espectadora.
