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Ruta turística revela 4.000 años de cultura guaraní

> La TCO Alto Parapetí reúne a 12 comunidades indígenas, seis ubicadas en el municipio de Cuevo y seis en Lagunillas.

Un recorrido por piezas arqueológicas de casi 4.000 años, la preparación de una receta tradicional de maíz y queso, el aprendizaje de tejidos ancestrales y las melodías de la cultura guaraní forman parte de una ruta turística que invita a descubrir Caraparicito, en el municipio cruceño de Lagunillas.
La experiencia, denominada Caraparicito Pintado, busca convertir el patrimonio histórico y las tradiciones de esta comunidad indígena en una oportunidad para compartir su identidad con los visitantes y generar alternativas económicas para sus habitantes.
Según información difundida por TotalEnergies Bolivia, empresa que apoya la iniciativa, el recorrido combina arqueología, artesanía, gastronomía, música y danza en una propuesta de turismo comunitario.
El punto de partida es la Casa de Encuentro Tenta Ñovaiti Piakatu Renda, cuyo nombre alude a un espacio de encuentro espiritual, histórico, cultural y arqueológico de la Nación Guaraní de la Capitanía Alto Parapetí.
El lugar resguarda 52 piezas precolombinas y otros materiales recuperados durante una investigación arqueológica que comenzó en 2014, cuando las obras de construcción de la Planta Incahuasi permitieron descubrir un antiguo cementerio en la zona.
La historia que guardan esos objetos se remonta a casi cuatro milenios. De acuerdo con los estudios, el espacio funerario fue utilizado durante aproximadamente 3.000 años, en un periodo que antecede en más de dos milenios a la civilización de Tiwanaku.
El hallazgo abrió una ventana al pasado de la región y dio origen a investigaciones que también quedaron plasmadas en publicaciones científicas y educativas.
Durante las excavaciones se identificaron 78 puntos de intervención y restos de 113 personas, además de objetos de cerámica, piedra y materiales orgánicos. Los restos humanos recibieron una sepultura posterior en el mismo lugar del hallazgo, en una ceremonia coordinada con autoridades guaraníes, en respeto a sus prácticas culturales.
La custodia de las piezas arqueológicas quedó en manos de la organización indígena TCO Alto Parapetí, dentro de su propio territorio. La transferencia formal de los materiales se concretó el 6 de diciembre de 2024, fecha en que la Casa de Encuentro abrió sus puertas al público. La inauguración coincidió con el aniversario número 14 de la comunidad de Caraparicito.
El espacio, cuya arquitectura se inspira en la cosmovisión guaraní, permite conocer parte de la historia ancestral sin separar los objetos de la comunidad que hoy los protege.
Para Alejandro Rojas, capitán grande de la TCO Alto Parapetí, la iniciativa va más allá de exhibir vestigios del pasado.
“Tenemos nuestra cultura, la que siempre tuvimos y la que tuvieron nuestros ancestros: la artesanía, la gastronomía. Todo eso lo estamos reactivando y mostrando”, afirmó.
La visita se extiende por alrededor de dos horas y propone un acercamiento a diversas expresiones de la vida guaraní. Después de conocer la exposición arqueológica, los visitantes pueden observar cómo se elaboran las piezas textiles, acercarse a la preparación de alimentos tradicionales y disfrutar de la música y la danza de la comunidad.
Uno de los momentos centrales es la preparación del witimimbo, una elaboración tradicional a base de maíz y queso que se cocina al vapor y tiene una consistencia similar a la de un pastel. Este alimento forma parte de las costumbres gastronómicas guaraníes y tradicionalmente se consume durante el desayuno.
La propuesta invita a los turistas a participar, no solo a observar. “Es un turismo de vivencia. Los visitantes ven cómo se prepara el witimimbo y, si quieren, también pueden practicarla. Lo mismo ocurre con la artesanía: se les muestra cómo se hace el tejido y ellos empiezan a tejer”, explicó Simona Bellota, capitana de Caraparicito y responsable del proyecto turístico.
La música y la danza completan el recorrido con la participación de niñas, niños y adolescentes. Su presencia busca que las nuevas generaciones conozcan las expresiones culturales de sus mayores y encuentren en ellas una parte viva de su identidad.
La transmisión de esos conocimientos constituye uno de los principales desafíos de la iniciativa, que pretende evitar que las prácticas tradicionales queden limitadas al recuerdo de los adultos mayores.

TEJIDOS
La recuperación de la artesanía textil es otra de las apuestas de Caraparicito Pintado. Antes de las capacitaciones impulsadas por el proyecto, solo tres mujeres mayores de la comunidad conservaban los conocimientos necesarios para trabajar en telar. La transmisión de técnicas, diseños, patrones y métodos de teñido permitió ampliar esa práctica entre otras mujeres.
Actualmente 20 artesanas de Caraparicito y otras 20 de la comunidad vecina de Iviyeca elaboran productos textiles. En el trabajo participan mujeres mayores, jóvenes y niñas, con el propósito de mantener los saberes y asegurar su continuidad entre generaciones.
De los telares salen “mbokos”, bolsos tradicionales guaraníes, además de ponchos, caminos de mesa, alfombras y carteras. Las piezas ya llegaron a tres pasarelas de moda y también se ofrecen a los visitantes que recorren la comunidad. De esta manera, una técnica ancestral encuentra nuevos espacios de difusión y abre posibilidades de ingreso para quienes la practican.
“Ellas ya pueden hacer y lo hacen. Elaboran sus diseños, los venden y ya tienen un apoyo económico en su casa”, aseguró Rojas, en referencia a los resultados del trabajo artesanal y a las oportunidades que representa para las mujeres.
La TCO Alto Parapetí reúne a 12 comunidades indígenas, seis ubicadas en el municipio de Cuevo y seis en Lagunillas. Para sus representantes, la ruta turística representa una posibilidad de mostrar la riqueza cultural del territorio y, al mismo tiempo, fortalecer el trabajo comunitario.
La propuesta todavía está en desarrollo. Entre las metas figuran la preparación de más personas para recibir a los visitantes, una mayor difusión del recorrido y la incorporación de otros atractivos. La comunidad proyecta habilitar una casona como espacio para ofrecer comida y conectar la ruta con una iglesia de piedra, con el fin de ampliar la experiencia turística.
“Tenemos que prepararnos más para dar un buen servicio a los turistas”, dijo Bellota, quien también expresó el interés de descubrir y sumar otros lugares de valor para la comunidad.
“Tenemos la visión de seguir rescatando más atractivos. Hay mucho que mostrar en cuanto al turismo”, añadió.
El desafío es que los conocimientos recuperados y las actividades turísticas perduren en el tiempo. El capitán grande de la TCO Alto Parapetí resume este propósito en la capacidad de mantener la iniciativa sin depender del apoyo externo.
Así, en Caraparicito, una ruta turística que aún busca consolidarse ofrece un viaje al pasado y muestra cómo una comunidad guaraní aspira a preservar sus tradiciones y proyectarlas hacia el futuro. (ABI)

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