Dos plantas industriales, Papelbol y Cartonbol, están entre muchas otras que compró el gobierno de Evo Morales, cuando en el país había gran cantidad de dólares por la venta de gas a países vecinos, principalmente, entonces se pensó iniciar un “proceso de industrialización” sin la debida planificación. Hoy ambas no producen en los niveles anunciados por el gobierno populista de entonces. Lo más llamativo es que las dos no cuentan son suficiente materia prima ni pueden competir con otras industrias que procesan papel y cartón.
La Empresa Pública Nacional Estratégica Papeles de Bolivia (Papelbol) ha sido instalada en 2007, con la finalidad de elaborar papel ecológico y reciclado. Con plantas procesadoras colocadas en Cochabamba, debía producir papel con valor agregado. Mientras que la Empresa Pública Productiva Cartones de Bolivia (Cartonbol) es una empresa estatal diseñada para elaborar láminas y cajas de cartón corrugado. En su planta principal que está en la ciudad de Oruro ofrece productos de empaque y embalaje para industrias de medicamentos, alimentos y bebidas. También usa materiales reciclados, pero sus operaciones implican pérdida y deuda.
Esas dos plantas industriales costaron al país millones de dólares. Fueron compradas a ojo cerrado, sin estudios rigurosos para su instalación. Al mismo tiempo, las adquisiciones se realizaron sin licitaciones y a ojo de buen cubero, debido a la irresponsabilidad del gobierno de Morales. La compra de esas plantas se produjo por la inconsciencia de los mandatarios de esos años, quienes no previeron las consecuencias de obrar solo para aparentar que el país ingresaba al camino de la industrialización.
Por otra parte, se llegó a saber que Papelbol y Cartonbol iban a funcionar con materia prima importada, lo que confirmó que se había hecho malas inversiones. Pero, eso no es todo. Los gobiernos del MAS siguieron comprando otras plantas industriales, con similares condiciones, a lo largo y ancho del país. Otro ejemplo de irresponsabilidad es la Empresa Procesadora de Papa, ubicada en El Alto, que debía producir derivados de ese tubérculo, pero se descubrió que solo se produciría papitas fritas.
Al respecto, en el país no se produce papa para la industria, solo para consumo de los campesinos que la cultivan. No solamente eso, la papa que se consume en las ciudades es producto del contrabando, debido a que la agricultura nacional está abandonada, particularmente la del occidente.
Finalmente, el asunto de las fábricas instaladas por los gobiernos “masistas” y que ahora por su escasa producción y rentabilidad se han convertido en “elefantes blancos”, deberían ser motivo de auditorías e investigaciones, pues se trata de gastos onerosos de recursos económicos de todos los bolivianos. Las compras faraónicas del “masismo” en su paso por el poder, no deben ser olvidadas. La Patria lo exige.
Plantas industriales sin rendimiento anunciado
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