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Las raíces profundas del tricolor de la bandera de Bolivia: continuidad cultural en los Andes

Javier González Sfeir

Consciente de que hoy, 12 de octubre, se celebra el Día de la Descolonización en el Estado Plurinacional de Bolivia, quiero declarar desde el principio que esta mi nota no tiene intención de faltar el respeto ni a la Whipala ni a las tradiciones autóctonas de los pueblos originarios de nuestro país. Al contrario, mi deseo es enaltecer las tradiciones de nuestros pueblos originarios y dar pruebas contundentes de que existe una continuidad cultural en los Andes y que las raíces de nuestra bandera tricolor son profundas y preceden a la bandera de la República de Bolivia por medio milenio.
Llegué a la certeza de estas conclusiones durante una visita reciente a la exhibición de textiles del Imperio Inka en el museo de textiles de la George Washington University, ubicado en la capital de los EEUU. La exhibición comenzó el 15 de agosto de 2026 y durará hasta el 19 de diciembre de 2026. A quienes no podrán visitar el museo de textiles en persona, les invito a tomar el tour por internet. Se puede disfrutar de un bonito video en https://museum.gwu.edu/weaving-empire-textiles-inka-world.
La introducción de la exhibición dice, textualmente: “Los textiles de esta sección de la exhibición son todos ejemplos de las maneras que los Inka usaron el diseño textil como una forma de expresar su condición de autoridades gobernantes. Ellos desarrollaron motivos geométricos especiales, predominantemente en la vestimenta masculina, que solamente se podía usar con el permiso oficial. Combinaciones de rojo, amarillo, morado y verde, los colores oficiales de los Inka, eran reservados para la vestimenta de aquellos que trabajaban para el estado”. Los ejemplos que se exhiben son túnicas de hilo de alpaca y a veces de una combinación de hilo de alpaca con algodón. Los motivos geométricos especiales incluyen símbolos incaicos como “la llave Inka” (un polígono largo que se parece a una llave inglesa pero con una cabeza en cada extremo), “el mazo Inka” (una figura que parece ser una estrella de ocho puntas y un cuadrado al centro), y “las gradas Inka” (que forman una letra ‘V’ en el cuello de la túnica, como el San José de Oruro).
De especial interés para mí fue la combinación de colores que usaban los Inka y los Aymara en sus túnicas. La primera túnica que el visitante ve en la sala es una túnica “qhawa” Aymara de Bolivia tejida circa 1490. Tiene finas bandas verticales que se van repitiendo. Los colores son, en orden de derecha a izquierda (o sea, en contrasentido de lo que acostumbramos en nuestra lectura de escritura), rojo, amarillo, azul y verde. Sí, mis estimados lectores, en una túnica aymara de hace más de 500 años se ve claramente los colores de la bandera Boliviana moderna. Y, si este descubrimiento no fuese suficientemente impactante, a pocos metros de esta túnica Aymara se exhibe una túnica Inka proveniente del valle de Ica en el Perú, con el diseño de las gradas Inka en forma de ‘V’, luciendo los colores rojo, amarillo y verde (el verde estando un poquito despintado).
Se invita al lector a pasar a la página Sociales de esta misma publicación para ver fotografías de estos dos textiles. Los colores de esta túnica Inka, también de unos 500 años de antigüedad, no deben sorprendernos. Después de todo, el estandarte de los ejércitos de los Inka representaba un arcoíris con los colores rojo, amarillo y verde. Además, todos los que hayan visitado Cusco, la capital del Imperio Inka, saben que la bandera cusqueña tiene los colores rojo, anaranjado, amarillo, verde, celeste, azul y morado. A la vez, uno nota cuán similar es la bandera del Cusco a la bandera de Bolivia y también a la bandera del movimiento gay LGBTQ. Y hay una explicación por esta semejanza. Las tres banderas, la de Bolivia, la del Cusco y la del movimiento gay, todas se inspiran en el arcoíris.
La bandera boliviana data de octubre de 1851. El entonces presidente de Bolivia, Manuel Isidoro Belzu, viajaba a caballo de La Paz a Oruro. Cerca de Pasto Grande, se detuvo a admirar un arcoíris en el cielo con los colores rojo, amarillo y verde. Decidió que así debería ser la bandera boliviana y ordenó modificar la bandera que, desde 1826 (presidencia del mariscal Antonio José de Sucre) hasta ese momento, había tenido los colores amarillo, rojo y verde. Belzu pidió a su ministro Juan Crisostomo Unzueta presentar un memorial y, el 31 de octubre de 1851, la Convención Nacional en Oruro aprobó la nueva bandera. Luego que costureras orureñas elaboraron la nueva bandera en tela, ésta fue izada por primera vez el 7 de noviembre de 1851 en el Faro de Conchupata en Oruro. La bandera boliviana actual es la cuarta bandera de la época republicana. La primera bandera de la República de Bolívar tenía tres bandas verticales de verde, rojo y verde. Se inspiraba en la bandera de los revolucionarios liderados por Pedro Domingo Murillo, que tenía dos bandas horizontales rojo y verde (hoy la bandera del departamento de La Paz).
Al final de cuentas, nos quedamos con esta realidad: los colores patrios de los Aymara, los Inka y los Bolivianos son los mismos rojo, amarillo y verde. Algunos dirán que esto es pura casualidad. Otros dirán que es un ejemplo de “evolución convergente”. Yo prefiero pensar que es una prueba contundente de que existe en los Andes del sur una continuidad cultural que se remonta desde las glorias de la cultura Tiwanakota hasta el presente.

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