Destino patrio

Severo Cruz Selaez

Bolivianos y bolivianas, luego de las estigmatizantes denuncias difundidas últimamente, no deberíamos perder la fe en cambiar el curso de la historia, por el bien común. En reconstruir el destino patrio, por un futuro mejor para las nuevas generaciones, en particular. Pese a la adversidad económica, indudablemente. Ese es el reto inmediato. Oficialistas y opositores deberían aunar voluntades para alcanzar ese histórico objetivo. Quienes lanzaron amenazas, deberían deponer sus actitudes. Están conminados a sumarse, a esa patriótica causa. Ahora o nunca.
Deberíamos priorizar, bajo el actual sistema político, el crecimiento con desarrollo sostenible. Lo que no hicieron, en aproximadamente veinte años, quienes creyeron ser dueños del país. Que soñaron ser gobierno, por siempre. Pero se les truncó el sueño y tuvieron que huir. Entre lágrimas y sollozos, abordaron el avión.
Deberíamos aprovechar, para ese propósito, la predisposición de la comunidad internacional, que desea trabajar y cooperar con Bolivia. Un afán que se manifiesta, luego de veinte años de aislamiento. Es el momento indicado para encarar proyectos de envergadura, a favor del crecimiento nacional. Se impone, en consecuencia, estrechar amistad e intercambio comercial con vecinos como Argentina, Brasil, Chile, Perú y Paraguay, a fin de asumir señales de integración regional, en la histórica perspectiva de hermanarnos. Que nos hará mucho bien, en momentos de crisis. No deberíamos desaprovechar la voluntad política, de los países democráticos que nos rodean. Se impone un tiempo donde debiéramos complementarnos para avanzar.
La inversión extranjera tiene rol preponderante, no solo en la región sino en el mundo. Inyecta capitales frescos y ofrece tecnología de última generación. Atraer la inversión extranjera, no significa entreguismo de los recursos naturales, a la voracidad de transnacionales. En este caso, hay reglas que blindan los supremos intereses nacionales. Pero, al mismo tiempo, se concede seguridad jurídica a quienes invierten. Como lo practica la mayoría de los países vecinos. Ellos han superado sus problemas crónicos, recurriendo a capitales externos.
Quienes subastaron la Patria, a oscuros intereses transnacionales, jamás aceptaron el arribo de inversión extranjera a territorio nacional. La ahuyentaron quitándole seguridad jurídica. Creían que ella se iba adueñar de Bolivia y sus recursos naturales. El resultado de tales acciones fue la postergación. Ahora intentan desconocer la voluntad soberana de bolivianos y bolivianas, asumidas en las urnas, y quieren retomar el Poder, para imponer sus designios, excluyentes. Pretenden nuevamente violentar la democracia, recuperada en 1982, con marchas desde Caracollo, que inmovilizarían el país, hasta que renuncie Rodrigo Paz. No satisfechos con la pérdida de 2.000 millones de dólares, que ocasionaron en un mes de bloqueo insensato. Que paralizó la libre circulación y la producción nacional.
En suma: no deberíamos retroceder en nuestros propósitos de reconstruir la Patria por el bien de las generaciones del presente y del futuro.

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