El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció una exención temporal de las sanciones al comercio de combustible ruso, que permite la venta, entrega, descarga e importación de diésel de Rusia, incluso hacia territorio estadounidense, al menos hasta el 7 de abril de 2027.
La medida responde al aumento vertiginoso de los precios mundiales y llega luego de una llamada entre los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin.
De ella surgió un acuerdo por el cual Rusia suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel, otras 500.000 en noviembre y un millón más después, con hasta 3 millones adicionales según el estado de sus refinerías, amenazadas por ataques ucranianos de largo alcance.
El Kremlin confirmó que está dispuesto a abastecer a Estados Unidos y a los mercados mundiales, y el viceprimer ministro Aleksandr Novak anunció que Moscú levantará antes de lo previsto sus restricciones a la exportación de diésel, vigentes hasta el 31 de octubre para los productores y hasta el 31 de enero de 2027 para los no productores.
El contexto es un mercado golpeado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán: el director de la comercializadora Vitol advirtió que “ya no quedan inventarios que agotar en Occidente”, y la semana pasada el G7 acordó liberar 100 millones de barriles de sus reservas de emergencia. (Agencias)
