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Llamado de izquierda radical para destruir Bolivia

Fabian Freire

Son tiempos oscuros para la nación, sin duda, y múltiples sectores de la sociedad han mostrado ser ajenos a las necesidades de Bolivia y priorizar sus intereses personales.
Por un lado, tenemos a Jorge Quiroga, quien por su resentimiento ataca al gobierno de todas las formas posibles, alineando su discurso con el “evismo” y con la intención de adelantar las elecciones. Quiroga nada ha aprendido de Banzer, quien en su momento le dio la mano a Víctor Paz para estabilizar el país. El desprendimiento de Banzer y su apoyo a través del “Pacto por la Democracia” fue el factor real de por qué las políticas instauradas en el Decreto Supremo 21060 pudieron llevarse a cabo. Ninguna acción, por más buena que sea, puede funcionar sin gobernabilidad o sin el poder del gobierno central para imponerla. La conclusión es que Quiroga no es un opositor constructivo, sino uno que busca a como dé lugar la caída del gobierno.
Por otro lado están Evo Morales y las organizaciones sociales, quienes buscan retornar al gobierno en tiempo récord y la triste realidad es que sus chances son altas. El evismo, como muchos sostuvieron, “jamás estuvo muerto” y la realidad es que su voto duro debe ser alrededor del 30% del electorado. Empero, con la crisis económica y los errores del actual gobierno, Morales gana credibilidad y apoyo. Esto porque gran parte de la población no entiende de manera idónea el contexto económico y su pensamiento se reduce a pensar que, como en la época de Morales el país atravesaba bonanza, era un buen gobierno. La realidad es otra, y vemos que fue el gobierno de Morales el que despilfarró los recursos del Estado y desperdició una etapa única para desarrollar Bolivia.
Al final del día, quien tiene la culpa de que el evismo y la izquierda radical resurjan es la nefasta clase política del país. Tanto Morales como su equipo de trabajo viven tranquilos en Bolivia o en el exilio, pese al daño que han causado. No solo hablamos de daño económico, sino de daño político y, sobre todo, de dividir al país a través del nefasto Estado Plurinacional. Mientras los responsables reales no sean procesados como indica la norma, Bolivia seguirá bajo amenaza del caos.
Hace poco se llevó a cabo un ampliado en el Trópico de Cochabamba, donde todo el equipo y séquito del evismo participó. En el mismo, se sacó la conclusión de convulsionar al país y tomar acciones que se traduzcan en hacer renunciar al gobierno de Rodrigo Paz. Lo llamativo de este ampliado evista no solo fue ver al staff tradicional del evismo reagrupado, sino también al senador suspendido Nilton Condori.
Seamos sinceros, Condori es un peligro para Bolivia y sus ideales están inspirados en el terrorismo de la izquierda internacional. Hablar de “fusilar” de manera libre debería ser visto como lo que es, un discurso de odio que muestra que las intenciones de este “señor” son las de silenciar a todos sus críticos y destruir a Bolivia. Basta de que la política boliviana se caracterice por contar con discursos de odio y con gente que no busque engrandecer Bolivia, sino destruirla.
La única realidad es que la izquierda radical, dirigida por Evo Morales, Nilton Condori y Mario Argollo y bajo la complicidad de gente como Jorge Quiroga, está lista para convulsionar y destruir Bolivia.
Lo crítico de la situación radica en que hoy Bolivia no cuenta con liderazgos idóneos que puedan responder a sus necesidades históricas. Dentro de esta incierta situación, queda claro que se necesitan nuevos liderazgos políticos con carácter y partidos políticos verdaderos. En ese último apartado es que surge una esperanza en la política con la restitución de la personería jurídica del partido político nacionalista Falange Socialista Boliviana, que de guiarse bien políticamente, puede representar un cambio real para Bolivia.

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