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El mar primero en la agenda con Chile

Raúl Ruiz Roca

La próxima visita oficial de un mandatario chileno a Bolivia, después de décadas, no puede convertirse en una pasarela de buenas intenciones. Si Bolivia acepta sentarse a negociar una agenda bilateral sin poner sobre la mesa, como primer punto, la reivindicación marítima, estará renunciando a lo esencial. El mar es el tema más importante e histórico para nuestro país, el único que realmente ha definido la relación entre ambos países. Postergarlo una vez más, disfrazándolo de “tema sensible” o dejándolo para otro momento es la receta perfecta del fracaso.
Los consejos hay que aceptarlos hasta de un conejo, dice el dicho popular, por eso recomendamos con bastante claridad, la reivindicación marítima debe ser el primer punto de la negociación. No el único, pero sí el primero. Bolivia debe exigir que la agenda reconozca, desde el arranque, su derecho a una salida “soberana” al Pacífico. No como concesión atractiva, sino como un punto de partida obligado; si Chile quiere una relación madura, tiene que aceptar que el mar no es un capítulo cerrado. La cooperación no puede ser una cortina de humo para tapar lo primordial.
No se trata de dar un primer paso mirando hacia el otro lado, se trata de mirar de frente lo que importa. Nuestro país no puede conformarse con puertos prestados en otros puntos mientras renunciamos a nuestros derechos en Chile, eso sería un auténtico error.
La agenda pragmática es útil, pero insuficiente; interconexión eléctrica, minerales, seguridad fronteriza, todo eso es válido, pero si se construye sobre el silencio del mar, se construye sobre arena. La confianza no nacerá de evitar el conflicto, nacerá de hablarlo con franqueza. Debemos decirlo sin vergüenza, que el mar es el primer tema.
Si se deja la reivindicación marítima para otro momento, nunca se la tratará. La historia lo demuestra; cada vez que se priorizó lo accesorio, lo principal quedó sepultado. Esta vez no, por favor. Esta próxima visita oficial es la oportunidad para invertir el orden y colocar primero el mar. Después lo demás. La recomendación es que sean directos, sin ambigüedades, sin pedir permiso. Porque una negociación que deje al mar de lado, no será una negociación, será una simulación.

El autor es Abogado e Investigador.

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