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Termina la subvención al diésel en Bolivia

La suspensión de la subvención al diésel mediante el Decreto Supremo 5716, emitido por el gobierno nacional, ha causado diversas reacciones en la población. Ahora el litro de diésel cuesta  Bs 17,95 y ese precio fluctuará de acuerdo con el mercado internacional. De esta manera se trata de ahorrar alrededor de 55 millones de dólares por semana y evitar el contrabando de este combustible hacia países vecinos.

Recordemos que el subsidio a combustibles fue mantenido durante los gobiernos del MAS. Levantada esa demagógica medida, todos sus efectos serán conocidos en estos días, tanto los positivos como los negativos. En todo caso, se trata de una disposición impopular, pero imprescindible para la salud económica del aparato estatal. Resta esperar los resultados de esa determinación gubernamental, por lo que solo mencionamos algunos antecedentes del problema.

La subvención para diésel, gasolina y otros derivados de petróleo que son usados en nuestro país, tiene su origen en pasados años. Pero ante cada anuncio de suspensión de la subvención a los hidrocarburos, por parte de pasados gobiernos, algunos sectores sociales inmediatamente manifestaban su rechazo. Por ejemplo, el sector del transporte público, que incluye a gremios de propietarios y choferes asalariados, amenazaba con hacer bloqueos de vías, sin considerar que mantener los precios de los combustibles era insostenible, más aún cuando el gas de exportación desaparecía, es decir, la principal fuente de ingresos económicos.

Es más, los transportistas exigían la elevación de los precios de pasajes, lo que era aceptado por diversos gobiernos, para evitar ser desestabilizados. Así, prevalecían las amenazas de medidas de presión, mientras otros grupos, de contrabandistas, cocaleros y mineros ilegales obtienen jugosas ganancias, sin tributar al Estado.

Varios gobiernos, por temor a perder el poder, aceptaron seguir subvencionando los precios de los carburantes, sin tomar en cuenta que “el que siembra vientos cosecha tempestades”. En efecto, eso ocurrió durante los gobiernos masistas de Evo Morales y Luis Arce. Las subvenciones originaron grandes negociados para quienes hacían contrabando de combustibles a países aledaños, resultando perjudicada la población por la escasez y la especulación.

Finalmente, por las subvenciones se gastaba miles de millones de dólares para comprar combustibles con precios internacionales, para venderlos internamente con bajos precios, llegando el déficit a niveles intolerables. Tampoco el gobierno transitorio pudo resolver ese gran problema. Hasta que asumió la presidencia Rodrigo Paz, con la oferta de poner fin a ese etapa de grandes negociados con los combustibles mediante las subvenciones. Por ello el gobierno actual anunció que el dinero ahorrado por la suspensión de la subvención al diésel servirá para construir “hospitales, colegios y caminos”.

En todo caso, habrá que ver cómo reaccionan sectores sociales, particularmente afines al MAS, que no dejan de hacer amenazas para crear convulsión social, por mezquinos intereses.

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