Los últimos saldos del MAS “evista”, sus aparceros de izquierda y compañía siguen asegurando que pueden movilizar muchos “sectores sociales” que respaldaron al gobierno del caudillo cocalero. Aseguran que volverán al poder, pese a que su ciclo de existencia ha concluido irremediablemente.
Durante casi 14 años, el gobierno populista de Evo Morales Ayma, estuvo amenazando a sus opositores con movilizar a miembros de la COB, pequeños comerciantes, contrabandistas, cooperativistas mineros y otros. Es decir, con sacar hordas violentas a las calles en cualquier momento para, en esa forma, reprimir a quienes no estén de acuerdo con determinaciones del “masismo” en el poder.
Pero tan pronto fue expulsado Morales del Palacio de Gobierno por una insurrección popular, esos sectores sociales no dieron prueba de su existencia. Solo hicieron saber que se han “sumergido” y que esperan el momento de reaparecer y restaurar el reaccionario sistema populista, que consiste en hacer retroceder al país al comunitarismo primitivo, para luego saltar al socialismo, sin pasar antes por la etapa capitalista.
Sin embargo, es un cuento chino. Es que los componentes de esos sectores sociales son como montones de ladrillos rotos, que están divididos y sin posibilidad de actuar como en el pasado, con fuerza. Efectivamente, el “evismo” anunció que había formado un bloque partidario con organizaciones de campesinos, choferes, mineros cooperativistas y otros. Pero tal bloque solo existía de palabra. Todos esos fantasmas que, además, estaban divididos, nunca pudieron unirse. Lo cierto es que cada organización social tiene sus propios objetivos, medios de lucha e intereses propios. Por ello cada uno va por su lado.
La realidad es que cada uno de los gremios, cooperativas mineras, sindicatos, etc., andan por su lado y no aceptan formar el bloque deseado por el masismo, que vivía en desorden mental y amenazando con la vaina del sable, para asustar a los opositores. Pero los campesinos iban por su lado, los comerciantes estaban de paso, etc. Quienes formaban la COB, estaban divididos y no tenían la menor intención de unificarse en un solo grupo. Cada cual iba por su lado y mostrando los puños a los otros.
En ese sentido, el bloque de los sectores sociales afines a Morales, era una pantomima, una amenaza de mal gusto. Sin embargo, el caudillo cocalero, con torpe lenguaje y mentalidad vacilante, creyó, primero, que era fuerte para mantenerse en el gobierno, aunque finalmente, fue expulsado y huyó a México, de donde volvió con las cajas destempladas para refugiarse en el Chapare, donde vive prófugo de la justicia.
Jamás hubo en los hechos un bloque de organismos sociales y ahora mucho menos. Es más, en el país casi ya no hay sindicatos verdaderos, solo gremios de artesanos, comerciantes, campesinos y otros. Y apenas pueden evolucionar debido al antidemocratismo del “masismo”. Ni siquiera está vigente la COB, solo queda una gigantesca masa de no asalariados, sin fe ni destino. No hay resurrección.
Sectores sociales en agonía terminal
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