Por fin habló el presidente sobre el caso Cerimedo. Pero ni bien lo hizo, ya fue duramente interpelado por Nadia Beller, quien mostró, como adelanto un par de capturas de chats que probarían que el hoy preso asesor tuvo presencia en espacios de poder hace pocas semanas.
La abogada convaleciente por los disparos sufridos la semana pasada –cuya autoría intelectual se atribuye al asesor presidencial Fernando Cerimedo–, publicó un texto en sus cuentas en redes sociales, en el que, tras agradecer la solidaridad expresada por el presidente Rodrigo Paz, le pidió “que no utilice ambigüedades para referirse a su relación con Cerimedo”.
En referencia a la versión que dio ayer el mandatario, Beller escribe: “es cierto que Cerimedo no tuvo un contrato formal con el Estado, lo cual agrava aún más su situación frente a las facultades que ejerció (…). Son muchas las personas que lo vieron ingresar y participar de actividades vinculadas al gobierno durante meses, en su oficina y en reuniones oficiales. Sus registros migratorios dan cuenta, además, de que él vivía más en Bolivia que fuera del país”.
Más adelante, la abogada afirma: “si usted pretende instalar (la versión de) que su relación con Cerimedo terminó al inicio de su gobierno, me obliga a demostrar públicamente que eso no es así”, y agrega: “sus declaraciones, lejos de darme tranquilidad, me generan una enorme inseguridad. Me hacen sospechar que Cerimedo sigue teniendo poder, que usted lo sigue protegiendo y que lo seguirán dejando hacer lo que sea”.
Alegando que por este motivo teme por su vida, adelanta: “por eso voy a hacer públicos los chats, audios, fotografías y ubicaciones que tengo. En ellos podrá verse y escucharse su presencia (de Cerimedo) reiterada en espacios vinculados al gobierno y a usted durante los últimos meses. Podrán comprobarse sus referencias a su presencia en el comando, en su residencia y en la denominada “oficina” de la Casa Grande del Pueblo”.
Al cerrar la publicación, en la que adjunta capturas de un par de chats, escribe: “señor presidente, si realmente no existe nada que ocultar, entonces no debería ser necesario que me hagan llegar a este extremo. Pero son sus propias declaraciones las que me obligan a hacerlo. ¿Esa última foto en el avión, que avión es?, ¿a quién está asignado?”. (Brújula Digital)
