Bolivia y Chile acordaron fortalecer la cooperación entre sus fuerzas policiales mediante un mecanismo de coordinación e intercambio de información que comenzará a funcionar a finales de agosto, como parte de la estrategia para reforzar el control fronterizo y enfrentar el avance del crimen organizado transnacional.
El acuerdo contempla una coordinación permanente entre los altos mandos de la Policía Boliviana, Carabineros y la Policía de Investigaciones de Chile, con el propósito de mejorar el intercambio de información y fortalecer las acciones frente a los delitos que afectan a las zonas fronterizas.
El primer mecanismo acordado entre ambos países se denomina Rampol y contempla reuniones e intercambio de información entre los altos mandos policiales. Su lanzamiento está previsto para el 31 de agosto.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, explicó que Bolivia se incorporará a un mecanismo que ya es aplicado por Chile y Perú y que, según la información proporcionada por los mandos policiales chilenos, obtuvo resultados favorables.
“Lo que ya está decidido, ya está conversado, ya está acordado, es que el primer mecanismo que vamos a hacer con Chile se va a denominar Rampol”, afirmó.
Como parte de este proceso, el 3 de septiembre una comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Chile llegará a Bolivia para abordar, entre otros asuntos, el fortalecimiento de la cooperación y el intercambio de información con las instituciones bolivianas.
EXTENSIÓN A OTRAS FRONTERAS
La cooperación con Chile forma parte de una estrategia que el Gobierno pretende ampliar hacia otros países vecinos. Oviedo señaló que también se trabaja en una planificación conjunta de seguridad fronteriza con Argentina, principalmente en sectores considerados conflictivos como Yacuiba y Bermejo.
El propósito es establecer mecanismos de coordinación e intercambio de información para enfrentar delitos que trascienden las fronteras nacionales y requieren acciones conjuntas entre las fuerzas policiales de los países involucrados.
El ministro también señaló que esta estrategia pretende alcanzar a Paraguay, ampliando progresivamente el esquema de cooperación hacia otros puntos fronterizos de Bolivia.
La intención es que la coordinación policial con los países vecinos no se limite a operativos específicos, sino que permita mantener un intercambio permanente de información y desarrollar acciones conjuntas en las zonas donde se identifiquen actividades delictivas.
ANTECEDENTE
La experiencia con Brasil constituye el punto de partida de esta política. Oviedo explicó que Bolivia y la Policía Federal brasileña comenzaron a desarrollar un trabajo sistemático y continuo en distintos puntos de la frontera.
Entre los delitos que buscan combatir mediante esta coordinación mencionó el narcotráfico, el tráfico de vehículos robados, el contrabando y el tráfico de personas.
Como parte de este acuerdo, la Policía Federal de Brasil instalará una oficina permanente en La Paz, mientras que la Policía Boliviana hará lo mismo en territorio brasileño.
La instalación de ambas oficinas permitirá mantener una comunicación directa entre las instituciones policiales y facilitar el intercambio de información para las operaciones desarrolladas en ambos lados de la frontera.
Oviedo explicó que el trabajo conjunto con Brasil se concentra inicialmente en zonas como Guayaramerín, donde existen pasos fronterizos utilizados para diferentes actividades ilícitas.
RESULTADOS
El ministro destacó que pocas horas después de la activación del plan Fronteras Seguras en Guayaramerín, la Policía realizó controles que derivaron en la aprehensión de una persona y el secuestro de aproximadamente 800 litros de diésel.
Sin embargo, aclaró que estas acciones no comenzaron con el lanzamiento oficial del plan, sino que forman parte de un trabajo previo que ahora busca desarrollarse de manera sistemática y permanente con la Policía Federal de Brasil.
REFORZARÁN CONTROL FRONTERIZO
La estrategia también contempla un mayor despliegue especializado de la Policía Boliviana en las zonas fronterizas.
Oviedo informó que se instalarán dos unidades policiales especializadas. Una estará ubicada entre San Matías y San Ignacio de Velasco, en Santa Cruz, mientras que la otra será instalada en Santa Ana, Beni, zona donde recientemente se desarrolló un operativo.
Los efectivos destinados a estas unidades deberán contar con formación especializada en inteligencia y operaciones tácticas, con el objetivo de incrementar las capacidades de interdicción y respuesta en áreas consideradas de mayor riesgo.
Estas unidades estarán destinadas a complementar el trabajo que realizan actualmente las unidades especializadas de la Policía y la coordinación que se desarrolla con las fuerzas de seguridad de los países vecinos.
La estrategia impulsada por el Gobierno busca así combinar el intercambio de información con otros países, la coordinación de operaciones y un mayor despliegue especializado en las zonas fronterizas, con Brasil como primera experiencia y la cooperación con Chile como el siguiente paso de este esquema.

