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Organizaciones sociales entre confusión y caos

En lo que ha transcurrido del Siglo XXI, las llamadas “organizaciones sociales” han sido el sostén de los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), que han estado en el poder durante veinte años, en dos períodos, tanto con Evo Morales Ayma como con Luis Arce Catacora. En esos años de predominio masista, tales agrupaciones causaban temor en la población al poner en práctica violentas medidas de presión, como las marchas masivas o los cercos a las ciudades, con las amenazas de asaltarlas y acabar con ellas. No solamente eso, sino que esas actitudes permanecen latentes, como fantasmas que amenazan en cualquier momento hacer uso de sus armas devastadoras y obligar al gobierno de turno a negociar con ellas, con el propósito de imponer sus deseos, mediante la fuerza.
En efecto, los dirigentes de esas organizaciones, negocian con ellas la realización de huelgas, bloqueos de vías, etc. Y atemorizando a la población obligan al gobierno a ceder en todo lo que se propongan. Esa forma de presión fue impuesta por los gobiernos populistas del MAS, para prorrogarse en el poder “por siempre”. Es más, al presente ese “garrote invisible” sigue funcionando y quienes lo manejan esperan el momento para actuar y satisfacer todo lo que deseen.
Entre tales organizaciones están las de gremiales, campesinos, transportistas, etc. Pero no son fuerzas conjuntas, están divididas en clases sociales antagónicas y a las que sus dirigentes manipulan mediante la violencia o la entrega de prebendas. Su objetivo principal es satisfacer a su dirigencia y crear caos.
La COB, por ejemplo, es una de esas “organizaciones sociales”, ya que está formada por toda clase de sindicatos, gremios, cuenta propistas, desocupados, etc. No es una agrupación de solo trabajadores asalariados, sino que tiene en su seno muchos sectores sociales antagónicos, por lo que cada cual trata de imponer lo que sea favorable a sus intereses.
De esa forma, cuando el gobierno trata de dialogar con esos organismos no sabe con quiénes está negociando. Por ejemplo, los campesinos ya no forman sindicatos, como cuando eran colonos sin tierra. Ahora se han convertido en grupos de propietarios de tierras, negocios y con poder político, mientras otros campesinos trabajan para ellos y se empobrecen, no tienen tierras, etc. Sucede algo similar con el gremio de choferes. Algunos de sus miembros son dueños de motorizados que cuestan miles de dólares, mientras otros son obreros que manejan los vehículos, ganan salarios miserables, no tienen beneficios sociales, etc.
La política del país está en situación de confusión total. El mismo gobierno no sabe, por tanto, cómo actuar frente a ese caos social, por lo que sería conveniente que se tome en cuenta ese desorden de cosas para cumplir los deseos del equipo gobernante. Es más, para que los acuerdos con las “organizaciones sociales” no sean efímeros, es urgente comprender qué son ahora y cuáles son sus verdaderas metas.

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