El estrés, la ansiedad y la depresión son grandes enemigos de los seres humanos en este tiempo. Se señala que 1.170 millones de personas en todo el mundo padecen estos trastornos de salud mental. Hasta 1990 convivían con estos males 599 millones de personas, y en 2026 prácticamente se ha duplicado esa cantidad, causando gran preocupación en el orbe. Según la publicación internacional “Vida y Salud”, hoy representan un 6,1 por ciento de toda la carga global de enfermedades, habiéndose convertido en la causa principal de discapacidad en el planeta,
La ansiedad y la depresión lideran dicha carga mundial, según el psicólogo Juan Ramón Barrada, del Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Zaragoza, quien declaró lo siguiente al Science Media Center de España: “Los problemas en salud mental son cada vez más comunes. Esto converge con resultados previos. Es otro punto más en un patrón claro desde hace tiempo”. Asimismo, se hace hincapié en que las mujeres mayores presentan mayores tasas de ansiedad y depresión, y los hombres concentran más trastornos del neurodesarrollo, pero el mayor impacto se registra en jóvenes de entre 15 y 19 años.
Otro psicólogo clínico sostiene: “se observa un aumento significativo en la adolescencia tardía y el inicio de la adultez, lo que subraya la importancia de la prevención y la intervención precoz”. También destacan que estos trastornos de salud mental global ya son la principal causa de años vividos con discapacidad. Entre las causas para el crecimiento de dichos trastornos se menciona “mayor detección y diagnóstico, los cambios demográficos, el impacto de la pandemia del covid-19, los factores sociales como desigualdad o aislamiento, los cambios en estos 30 años por las condiciones de vida, siendo la atención médica insuficiente, pues solo una pequeña parte de las personas la recibe en forma adecuada”.
En Bolivia no quedamos exentos de estos graves problemas de salud, a lo que se suma la incertidumbre creciente por los problemas políticos, sociales y golpes económicos sobre todo a la población más desprotegida, a las mayorías. Ente ellas a las amas de casa que a diario deben soportar la falta de dinero para adquirir alimentos básicos, a lo que se suma la falta de fuentes de trabajo, mal que arrastramos desde hace bastante tiempo, debido a la incapacidad de los gobiernos. Entonces la ansiedad, la depresión y la incertidumbre hacen que en el país muchas personas exclamen: “en el país ya no hay futuro, solo llegan beneficios para narcos, contrabandistas, chuteros, politiqueros, sindicateros, trameadores y otros”. Así cunde la desesperanza, que causa casi todos esos trastornos mentales que atentan contra su salud y vida; y cuando requieren una atención médica no la reciben oportunamente por las limitaciones y pobreza de nuestro sistema sanitario. Mucho más se puede decir, pero usted, que vive su realidad cotidiana, ya lo sabe. Esperemos que todo mejore, Dios mediante.
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