Bolivia y Brasil activaron el plan “Frontera Segura” con una estrategia que busca reforzar el control de cuatro puntos considerados vulnerables al avance del crimen organizado: Cobija, Guayaramerín, San Matías y Puerto Suárez. La iniciativa contempla presencia policial permanente, intercambio de inteligencia y operativos terrestres y fluviales coordinados entre ambos países.
El despliegue parte de un problema que excede los límites de una sola ciudad: la extensa frontera entre Bolivia y Brasil ofrece rutas terrestres y fluviales que pueden ser aprovechadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico, contrabando y otros delitos transfronterizos. Por ello, el plan busca que el control no se limite a los pasos fronterizos habilitados, sino que alcance zonas consideradas de riesgo.
El primer componente es la permanencia de efectivos policiales en puntos estratégicos. La Policía Boliviana reforzará su presencia en Cobija, Guayaramerín, San Matías y Puerto Suárez, mientras que la cooperación con la Policía Federal de Brasil permitirá coordinar operaciones e intercambiar información sobre las organizaciones que operan a ambos lados de la frontera.
El segundo frente será el control de las rutas que atraviesan la frontera. La estrategia incluye vigilancia terrestre y fluvial, con especial atención en cursos de agua como el río Mamoré, utilizado como una de las principales vías de conexión de la región. El despliegue en Guayaramerín contempla además la participación de efectivos policiales y navales para reforzar los controles en esa zona.
FRONTERA DE ESCAPE
La situación de Guayaramerín muestra por qué el control fronterizo se convirtió en uno de los principales desafíos del plan. El comandante departamental de la Policía de Beni, Iván Bernal, explicó que la localidad es un puerto comercial estratégico por su cercanía con Brasil, pero que la extensión de la frontera dificulta la vigilancia.
Según Bernal, aunque existen controles en el puerto, también hay pasos ilegales que pueden ser utilizados por personas vinculadas con actividades criminales. La autoridad señaló que esa condición permite que delincuentes buscados en Brasil ingresen a territorio boliviano y que quienes cometen delitos en Bolivia puedan utilizar el país vecino como vía de escape.
Esa dinámica convierte a la frontera en algo más que una línea que divide dos países: también puede funcionar como un corredor para el desplazamiento de organizaciones criminales.
La Policía de Beni atribuye además al Primer Comando de la Capital (PCC) y al Comando Vermelho presencia en el departamento y una disputa por espacios en la zona fronteriza.
A esta situación se suma la preocupación expresada por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo respecto a la capacidad operativa de las organizaciones criminales. El ministro reconoció que estos grupos cuentan con armamento de mayor capacidad que la Policía y atribuyó esa diferencia a los recursos económicos que manejan las estructuras vinculadas al narcotráfico.
Como parte de la respuesta policial, Oviedo anunció además la creación de dos unidades de élite para fortalecer la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales. Una será instalada entre San Ignacio de Velasco y San Matías, en Santa Cruz, y la segunda tendrá su base en Santa Ana, Beni.
Los grupos estarán integrados por efectivos con formación especializada. Para formar parte de estas unidades, los policías deberán haber aprobado el curso Garras del Valor y los seleccionados recibirán además entrenamiento de instructores extranjeros.
Por eso, uno de los objetivos centrales de “Frontera Segura” es que la coordinación entre las fuerzas de ambos países permita compartir información y ejecutar acciones contra estructuras que no operan necesariamente dentro de un solo territorio.
La cooperación internacional mencionada por Oviedo también incluye a otros países y organismos. El ministro confirmó que la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) ya se encuentra en Bolivia, aunque no detalló cuántos funcionarios están en el país, qué tareas realizan ni cuál es el alcance de su presencia.
Además, señaló que Bolivia mantiene cooperación con una unidad policial multinacional de la Unión Europea, junto con relaciones de inteligencia y coordinación policial con Brasil, Chile y Argentina.
ESTRATEGIA PERMANENTE
El Gobierno plantea que el despliegue fronterizo no sea una operación temporal. Oviedo señaló que “Frontera Segura” será implementado a corto, mediano y largo plazo, con el objetivo de recuperar y reforzar la presencia del Estado en regiones consideradas críticas.
Aunque el lanzamiento se concentró en la frontera con Brasil, el ministro indicó que la estrategia también será extendida a zonas limítrofes con Argentina, Paraguay y otros países vecinos.
El planteamiento amplía el alcance de la estrategia: la coordinación con Brasil constituye el punto de partida, pero el Gobierno pretende replicar este modelo de presencia y control en otros sectores fronterizos.
INFRESTRUCTURA
El plan no se limita al componente policial. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, explicó que la estrategia estará acompañada por proyectos de infraestructura, electrificación y conectividad en las regiones fronterizas.
Entre las acciones anunciadas se encuentran obras de electrificación, la entrega de un puente y de títulos, además de otras medidas destinadas a mejorar las condiciones económicas de las poblaciones fronterizas. Gálvez cifró la inversión anunciada en alrededor de 204 millones de dólares y sostuvo que la mejora de los servicios y la conectividad busca impulsar la producción y la actividad económica de la región.
Con la intervención en Cobija, Guayaramerín, San Matías y Puerto Suárez, Bolivia pretende concentrar recursos en los puntos identificados como más vulnerables y combinar vigilancia terrestre y fluvial con inteligencia policial. El desafío será impedir que las rutas fronterizas sigan ofreciendo a las estructuras criminales espacios para ingresar, operar o escapar de un país al otro. (EL DIARIO y agencias)
