Una investigación de la calidad microbiológica del agua realizada por el Instituto de Investigaciones Farmaco Bioquímicas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), reveló que el agua potable de La Paz tiene bacterias y genes resistentes a antibióticos “que se usan con frecuencia”.
La docente investigadora María Teresa Álvarez, explicó que esos microorganismos no son contemplados completamente por controles habituales. Además, recomendó que los resultados plantean ampliar la vigilancia, actualizar la normativa y mejorar determinados procesos de tratamiento del agua.
“Si bien las determinaciones químicas y microbiológicas efectuadas han estado dentro del límite permisible, tenemos que considerar que las tomas de muestra son puntuales, vale decir que en otro momento puede que esas determinaciones varíen y pasen el límite permisible. Es algo dinámico y en muchos parámetros los resultados se encuentran al borde del límite”, señaló la experta quien es parte del Instituto de Investigaciones Farmaco Bioquímicas de la UMSA.
La experta explicó que el estudio se realizó siguiendo recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), instancia que ha actualizado sus directrices para la calidad del agua para el consumo humano, donde recomienda incorporar nuevos análisis haciendo una reevaluación de los patógenos microbianos que deben ser reevaluados. La guía de calidad del agua, que actualizó la OMS, conmina a que el agua no depende únicamente del tratamiento final, sino que hay que hacer un control desde el nacimiento del recurso, en las cuencas. “Desde su origen debe ser vigilada y monitoreada, para evitar problemas y que entren contaminantes por actividades externas como es la minería (…) Por eso debe haber una política que regule, controle esta potencial contaminación”.
La OMS también exige, a través de esos reglamentos, que haya un control de calidad activo que sea responsabilidad del proveedor del servicio y que además haya una vigilancia sanitaria independiente que debe ser efectuada por autoridades de salud pública o instituciones académicas como la UMSA.
En ese marco, la OMS sugirió vigilar la presencia de nuevos patógenos, virus, bacterias y “hace un hincapié fuerte en lo que son los patógenos oportunistas como son Legionella, las Mycobacterias, Acinetobacter y Pseudomonas”.
“Entonces, nosotros nos hemos adelantado a esta sugerencia de la OMS, con nuestro estudio, (…) y hemos detectado justamente las bacterias que la OMS sugiere que ahora vigilemos: Mycobacterias, Legionella, Acinetobacter, entre otras bacterias”, aseguró Álvarez.
Apuntó que, por ejemplo, se encontró Legionella en las redes de distribución de la red Pampahasi, que recibe el agua de Hampaturi y enfatizó que “esto es solamente un aviso”.
El diagnóstico también detectó Cryptosporidium —un parásito microscópico capaz de sobrevivir a la cloración convencional— y/o amebas en puntos de las redes de Achachicala, Pampahasi y Chuquiaguillo, parámetros que se encuentran fuera de norma.
De acuerdo con la experta, “posiblemente el tratamiento (del agua, de las represas) está induciendo a que estas bacterias se mantengan persistentes en el tiempo, son resistentes al cloro, además forman biopelículas, que es la producción de azúcares y proteínas que realizan estas bacterias para adherirse a la superficie y mantenerse viables durante mucho tiempo en esta pseudo protección”.
DATOS
El estudio siguió prácticamente todo el recorrido del agua. Se analizaron fuentes y represas de las subcuencas de Hampaturi, Incachaca, Estrellani, Pampalarama, Chacaltaya, Alpaquita y Milluni, además de las redes de distribución de Achachicala, Pampahasi y Chuquiaguillo.
Se trabajó con 45 muestras de agua potable, varias obtenidas directamente de grifos conectados a la red en escuelas, hospitales y domicilios, sin intermediación de tanques de almacenamiento. Los análisis incluyeron parámetros fisicoquímicos, microbiológicos, moleculares y toxicológicos.
En los análisis convencionales del agua potable no se encontró una proliferación crítica de Escherichia coli (E. coli) y los parámetros bacteriológicos evaluados cumplen la Norma Boliviana 512 (NB 512), que establece requisitos de calidad para el agua destinada al consumo humano.
CONSEJO
Ante estos resultados, Álvarez sostuvo que es una muestra de la necesidad de actualizar las herramientas con las que se vigila el agua. “La principal recomendación es actualizar la normativa que regula la calidad del agua. En los últimos años han ocurrido muchos fenómenos, principalmente debido al cambio climático, que determinan cambios drásticos en su calidad. Por eso, esta actualización debe ser una dinámica puesta a punto por la Universidad y las instituciones de Gobierno”, manifestó.
