Desde hace rato comentan que, en nuestro medio, “carecemos de planificación” en muchos aspectos, por ejemplo en la circulación de motorizados en la urbe paceña, problema que “no lo resuelve ni el mejor mago del mundo”, según bastantes personas. Y es que el tema no es sencillo, por muchos factores, como las calles empinadas de La Paz, la ocupación de aceras y parte de la calzada por comerciantes que prefieren vender productos en vías públicas. Además, hay número excesivo de vehículos de transporte privado.
A propósito “planificación” es un proceso ordenado para fijar metas, elegir pasos y repartir recursos, con objetivos, estrategias y control. Para ello hay que ver la realidad, así como conocer el estado de hoy y los recursos que se tiene, a más de decidir lo que se quiere lograr. Pero pareciera que la “planificación” generalmente está ausente en el país, según muchas personas.
Al respecto, comentan: ¿no pudieron construir la “Casa del Pueblo” donde estaba la embajada americana, en la plaza Abaroa, espacio que fue entregado al Tribunal Electoral? Así no se hubiera afeado el casco viejo urbano con una especie de mamotreto, como fue denominado por alguien el nuevo edificio erigido tras el antiguo Palacio Quemado.
Antes planificaban mejor, en obras como el parque de Laikakota, el tren La Paz-Guaqui, el Puente de las Américas, y tantas otras. Mientras hoy se ve más desaciertos, como es el feo mercado Lanza, incluso el nuevo edificio legislativo que no está en armonía con la característica de la histórica Plaza Murillo.
Por ello algunos bromean: lo que pasa es que en lugar de planificar están inmersos, desde hace muchos años, en el “planeamiento” y la “lanificación”. Señalan que “en la administración pública es notorio que ya desde hace rato no producen gran cosa y los funcionarios, no todos, solo tienen como labor el “aplanar” las calles (pasear, en el lenguaje popular), o, en todo caso a “lanear” (estar ociosos de forma voluntaria y solo cobrar el sueldo). Los términos pueden ser duros, pero en todo caso bastantes personas los aplican, por ejemplo, a los parlamentarios.
Asimismo, ente los ciudadanos de a pie, quienes carecen de empleo suelen exclamar: ya tengo una pega, estoy en ministerio de “planeamiento”, aplanando y nivelando las calles, dando a entender que continúan desempleados, algo frecuente en el país desde hace años. También están aquellos que pese a todo no pierden el optimismo y la esperanza de que, en el momento menos pensado, “Bolivia cambiará” y al fin tendré harto trabajo, por ello se debe evitar a la gente que trae mala suerte, hasta poder lograr el objetivo de “estómago lleno, corazón contento”.
El ingenio popular pese a todo no cesa y los humildes moradores de estas tierras no dan brazo a torcer y se mantienen firmes con su picardía criolla, la cual alienta su vida.
www.facebook.com/dafoheradio
