Una nueva muerte violenta registrada ayer en la capital cruceña elevó a 10 el número de personas asesinadas en el departamento durante la última semana, en medio de operativos policiales y una creciente preocupación por la actuación de organizaciones criminales vinculadas presuntamente con el narcotráfico.
El caso más reciente ocurrió cerca de las 12.16 en el tercer anillo externo, a menos de 300 metros de la avenida Busch, una zona de alta circulación vehicular y peatonal por la presencia de universidades y otros establecimientos.
De acuerdo con los reportes preliminares, un hombre fue atacado con un arma de fuego en plena vía pública. El agresor huyó después del hecho, mientras la víctima quedó tendida sobre la calzada. Su identidad y nacionalidad todavía no fueron confirmadas oficialmente.
Personal de la Policía y del Ministerio Público llegó al lugar para realizar el levantamiento legal del cuerpo, revisar las cámaras de seguridad y recolectar los indicios. En la escena fueron encontrados al menos 16 casquillos, además de impactos en una pared y en un vehículo estacionado.
El nuevo crimen se suma a otros nueve asesinatos reportados desde el 29 de julio en San Matías, Yapacaní, San Ignacio de Velasco y Santa Cruz de la Sierra.
La ola de violencia comenzó en una propiedad rural del municipio fronterizo de San Matías, donde un grupo armado atacó a varias personas. Tres murieron en el lugar y una cuarta falleció posteriormente en un centro médico. El hecho motivó el despliegue de unidades policiales y militares en la región fronteriza con Brasil.
Un día después, un efectivo policial que realizaba labores relacionadas con la investigación fue interceptado y asesinado por sujetos armados. Su cuerpo fue localizado posteriormente cerca de una pista clandestina. Las autoridades informaron sobre aprehensiones y el decomiso de una avioneta durante los operativos ejecutados en la zona.
Durante esa misma jornada, dos jóvenes de 22 y 25 años fueron encontrados sin vida en un camino situado a unos cinco kilómetros del área urbana de Yapacaní. Las investigaciones preliminares determinaron que ambos habrían sido asesinados en otro lugar antes de que sus cuerpos fueran abandonados en ese sector.
La violencia continuó el domingo 2 de agosto, cuando un ciudadano brasileño de 36 años fue atacado dentro de un local nocturno de Santa Cruz de la Sierra. Horas más tarde, un veterinario de 40 años murió durante otro ataque armado registrado en un negocio de venta de comida del municipio de San Ignacio de Velasco.
Tras estos hechos, contingentes especializados fueron enviados a diferentes puntos del departamento para reforzar los controles, buscar a los responsables y establecer posibles vínculos entre los casos.
El Ministerio de Gobierno señaló como una de las hipótesis la existencia de una disputa entre integrantes del Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho, dos organizaciones criminales de origen brasileño que buscarían controlar rutas utilizadas para actividades ilícitas en la frontera. Las autoridades bolivianas y brasileñas anunciaron el fortalecimiento del intercambio de información y la cooperación policial.
Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación oficial de que los 10 asesinatos tengan relación entre sí. Cada caso es investigado por las unidades policiales correspondientes bajo la dirección funcional del Ministerio Público.
El ataque registrado ayer, a plena luz del día y en una zona concurrida de la capital cruceña, profundizó la alarma por la sucesión de crímenes y volvió a poner en debate la capacidad de respuesta de las instituciones frente al avance de la violencia armada y el crimen organizado. (Santa Cruz, agencias)
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