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El factor humano en la era de la IA

Zhan Xun propone empatía antes que algoritmos en la UESTC

Desde la Universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica de China, la académica plantea que la verdadera conexión entre los países del Sur Global no depende de la traducción automática, sino de la disposición real de escuchar al otro

Por Susana Gutiérrez

Científicos de batas blancas con la mirada fija en las pantallas, pasillos sumidos en un silencio absoluto, laboratorios fríos y un rigor técnico dominado por la lógica más dura. Así es como cualquiera imaginaría la sede de una universidad de alta tecnología. Y más aún si se trata de la Universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica de China (UESTC), cuna de la red 5G, gigante de la inteligencia artificial, la computación y la microelectrónica, y una de las dos únicas casas de altos estudios de la provincia de Sichuan dentro del prestigioso Proyecto 985 —el programa estatal que financia a las 35 mejores universidades del país—.

Sin embargo, al cruzar sus puertas ocurre exactamente todo lo contrario.

Lejos de esa frialdad robótica, en el campus los estudiantes desarrollan sus aptitudes con una libertad creativa y una calidez entrañable. Entre sus edificios conviven jóvenes componiendo sus propias canciones, clubes de baile latino, rodajes de cortometrajes y alumnos que aplican su ingenio informático para hacer bailar el agua en las fuentes de sus lagos. La soltura y la empatía cotidiana son tales que las mascotas van libremente a clase y los graduados le piden entre risas al decano, en plena ceremonia, ¡que le ponga el birrete académico a sus gatos!

El rostro humano tras la alta tecnología

En el centro de este vibrante ecosistema imparte cátedra la profesora Zhan Xun, directora del Departamento de Periodismo y Comunicación de Masas —perteneciente a la Facultad de Administración Pública, una de las mejores de China en su área— y subdirectora del Centro de Investigación en Comunicación del Pan-Himalaya, un instituto estratégico facilitado por la ubicación geográfica de Sichuan en el suroeste del país y su estrecho vínculo cultural y académico con naciones vecinas como Nepal.

Para ella, este fascinante contraste entre tecnología de punta y libertad humana no es una simple anécdota, sino la prueba viviente de que la ciencia más avanzada carece de sentido si se produce aislada de la calidez de las personas. A través de sus reflexiones sobre la comunicación intercultural, la académica plantea una visión en la que la empatía, el rigor y la tradición se entrelazan para humanizar la era digital en los países del Sur Global.

Arte, juventud y un escenario dorado

Para la profesora Zhan Xun, la innovación más avanzada debe convivir de forma natural con la vida cotidiana y la libertad de crear. En el campus de la UESTC, casi 50.000 estudiantes —entre ellos más de 1.000 becarios internacionales procedentes de cerca de 100 países del Sur Global, como Nepal, Bután, Pakistán, Yemen, Marruecos o América Latina, que cursan sus posgrados con becas completas que incluyen matrícula, hospedaje y una asignación mensual de 500 dólares— disfrutan de una infraestructura de vanguardia. Cuentan con dos estadios principales, múltiples campos deportivos, 17 grandes comedores con gastronomía internacional y una moderna biblioteca equipada con una de las bases de datos más poderosas del mundo para acceder a cualquier fuente internacional. Todo esto se enmarca en un entorno natural diseñado a modo de parque nacional alrededor de dos grandes lagos.

Cada noviembre, miles de árboles de ginkgo biloba —considerados fósiles vivientes y símbolo de longevidad— tiñen el campus de un amarillo dorado tan vistoso que familias de toda la ciudad acuden a tomarse fotos entre las hojas caídas, mientras los universitarios crean, organizan festivales de música, clubes de baile latino y estudian al aire libre. La académica enfatiza que las preocupaciones de la juventud son universales —el estrés de los exámenes, el experimento que no sale a la primera, la redacción de una tesis o los primeros enamoramientos y desamores—, y que esa empatía compartida entre jóvenes de distintas naciones es la verdadera base para construir conocimiento de forma conjunta.

Rigor científico e integración cultural

Al conectar esta vitalidad universitaria con la estrategia nacional de desarrollo que convirtió a China en la segunda economía mundial y de mayor crecimiento, la profesora Zhan Xun destaca la apuesta firme por la ciencia y la educación desde la infancia. Una exigencia matemática rigurosa desde la escuela primaria explica por qué los estudiantes de origen chino destacan año tras año con medallas de oro en las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas, de la misma forma que el prestigio de la UESTC permite a sus egresados de pregrado acceder directamente a programas de doctorado en las universidades más selectas del mundo.

Sin embargo, en un país gigantesco de 9,6 millones de kilómetros cuadrados y 14 fronteras terrestres, este rigor se combina con una profunda vocación de integración bajo la máxima popular de que “las 56 etnias son una sola familia”. El sistema educativo promueve el aprendizaje del chino mandarín al tiempo que respeta, enseña y preserva con delicadeza el patrimonio lingüístico y las escrituras tradicionales de las distintas minorías étnicas en regiones como el Tíbet, Mongolia Interior o Xinjiang.

Chengdu: Donde la historia milenaria abraza al futuro

Toda esta visión se nutre directamente del entorno de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, una metrópoli de más de 2.000 años de historia marcada por su clima cálido en verano en la próspera cuenca de Sichuan. A pocos minutos del campus se encuentra Dujiangyan, el impresionante sistema hidráulico construido hace 2.300 años por el sabio Li Bing y su hijo, quienes mediante un método natural e ingenioso para controlar las crecidas del verano sin necesidad de represas destructivas, transformaron la llanura de Chengdu en una de las regiones agrícolas más prósperas de China; una obra de ingeniería viva que sigue funcionando hoy a la perfección.

Heredera de la espléndida civilización ancestral Shu, Chengdu destaca además en la historia económica mundial por haber sido el lugar donde surgió por primera vez el papel moneda. En sus alrededores conviven decenas de variedades de bambú y especies representativas como el panda rojo y el panda gigante —el cual, como aclara técnicamente la profesora, pertenece a la familia de los osos—, contando con una base de investigación que alberga más de 70 ejemplares visibles al público y que ha criado a más de 200 pandas en total. Hoy, esta riqueza histórica posiciona a Chengdu como un potente polo tecnológico de supercomputación, robótica humanoide y animación moderna, siendo la cuna de plataformas de series cortas y del fenómeno cinematográfico Nezha, cuyo director —un graduado en farmacia reconvertido en cineasta— superó en taquilla a clásicos internacionales como Titanic.

Escuchar antes de conectar: La lección de la empatía

Al entrelazar el arte de sus alumnos, la infraestructura de la UESTC, la estrategia de desarrollo nacional y la historia milenaria de Chengdu, la profesora Zhan Xun deja una lección profunda para los tiempos que corren: aunque hoy la inteligencia artificial y la traducción automática permitan transmitir datos en milésimas de segundo a los auriculares de la audiencia, las herramientas técnicas solo instalan el canal. Para la académica, el verdadero fortalecimiento de la comunicación entre las naciones del Sur Global no requiere mejores algoritmos, sino empatía: la disposición real de escuchar la historia del otro, sentarse en la misma mesa sin prejuicios y co-crear el futuro sobre una base de profunda humanidad.

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