El concierto de naciones del mundo celebra el aniversario 201 de la fundación de la república de Bolivia, evento que se produjo el 6 de agosto de 1825. Por tal acontecimiento nuestro país es objeto de felicitaciones y deseos de paz y prosperidad permanente. Sin embargo, después de más de dos siglos de existencia, numerosos problemas no han sido resueltos y para que esos buenos deseos se hagan realidad se requiere hacer cambios estructurales que solo serán posibles mediante el esfuerzo conjunto de gobernantes y gobernados.
En efecto, se puede empezar buscando fórmulas que saquen al país de frecuentes crisis que han impedido que ingrese al camino del desarrollo sostenible, a favor de millones de bolivianos, ávidos de progresar en su propia tierra y no ser obligados, muchos de ellos, a emigrar a otros países para hallar mejores condiciones de vida. Para ello se requiere gobernantes visionarios, que actúen de acuerdo con la realidad y den preferencia a los intereses nacionales y no a intereses partidarios o individuales.
Al respecto, es posible señalar que cada gobernante debería conocer profundamente el país, las necesidades de cada población, para asumir políticas de Estado que sean correctas. Lamentablemente, en gran parte de la historia nacional eso no ha ocurrido y como resultado solo hubo breves periodos de desarrollo, después de los cuales volvieron gobiernos ineptos y que asumieron determinaciones que solo favorecieron intereses mezquinos y perjudicaron a la mayoría de la población.
Todavía no se ha hecho un estudio detallado, por ejemplo, de los pasados gobiernos del MAS, que tuvieron una duración de veinte años, los cuales pregonaron un socialismo que supuestamente haría de Bolivia una potencia. Como esa euforia estaba basada en la gran cantidad de dinero que se recibía, principalmente durante el gobierno de Evo Morales Ayma, por la venta de gas y otras materias primas, cuyos precios eran altos, se esperaba que ese deseo se hiciera realidad.
Lamentablemente, por erradas políticas populistas más hubo derroche del dinero de esa bonanza económica, que en gran parte sirvió para hacer obras deficientes, crear empresas estatales que fueron llenadas con masistas, muchas de las cuales resultaron deficitarias, así como organizar insulsos viajes al exterior de delegaciones oficiales, etc.
Por todo ello, en este nuevo aniversario de la Patria, más que discursos líricos, necesitamos una profunda reflexión, de gobernantes y gobernados, para aprender de la historia pasada, a fin de no repetir errores, como elegir para autoridades a personas sin ética ni preparación académica o técnica. Tal meditación es indispensable para que no retornen medidas de presión deplorables como marchas de protesta por cualquier motivo, despiadados bloqueos de caminos, golpes de Estado…
En todo caso, por los enfrentamientos irracionales entre grupos partidarios, sean de cualquier tinte político, se olvida que el resto de la población, la mayoría, resulta con daños que generalmente son irreparables. Por ello, la mejor muestra de amor a la Patria es gobernarla con verdadero patriotismo.
6 de agosto, Día de Bolivia
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