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Diseño de producción: la construcción de Motunui para Moana

Desde las primeras etapas de la preproducción, el objetivo fue abordar la versión de acción real de MOANA desde una perspectiva de integridad y respeto por las culturas del Pacífico representadas en pantalla. A la hora de crear la aldea isleña ficticia de Motunui, eso significó transportar al público a una antigua aldea insular próspera y llena de vida.
También implicó que el diseñador de producción John Myhre, ganador de dos premios Oscar® (Memorias de una geisha, Chicago), y su equipo debieran afrontar la titánica tarea de recrear y plasmar en pantalla la vida cotidiana de una comunidad de hace aproximadamente 1.500 años.

“Al construir un set de varias hectáreas nuestro objetivo era que desde el comienzo de la película el público percibiera la autenticidad de ese mundo —explica Kail—. De ese modo, cuando llegamos a un momento más fantástico, por ejemplo, cuando aparece un cangrejo gigante que canta, el público ya está inmerso en una realidad creíble”.
Afortunadamente, Myhre es conocido por su capacidad innata para llevar al cine de acción real tanto grandes musicales de Broadway, como Dreamgirls y Nine, como clásicos de Walt Disney Animation Studios, entre ellos LA SIRENITA y LA DAMA Y EL VAGABUNDO.
“John Myhre es un soñador y alguien que sabe llevar esos sueños a la práctica —señala Kail—. Teníamos ideas maravillosas y grandes sueños, y John siempre los entendía, los hacía aún más grandes y los convertía en realidad. Creo que eso fue lo más sorprendente. Trabajó incansablemente junto al equipo para construir Motunui”.

“Nos inspiramos mucho en la naturaleza y en el Pacífico, así que estudié en profundidad los cielos, los océanos y las formaciones rocosas —dice Myhre—. Queríamos ser muy respetuosos con las culturas que inspiraron la historia, y ese era un objetivo compartido por todos los departamentos de la película”.

Además de su exhaustiva investigación, el equipo contó con los valiosos aportes de asesores del Pacífico y maestros artesanos expertos en áreas clave. También recurrió a materiales que suelen encontrarse únicamente en Hawái, Nueva Zelanda, Tahití y otras regiones de clima tropical.

Dar vida a Motunui, cuya construcción demandó cinco meses en una granja ubicada en las afueras de Atlanta (Georgia), no fue fácil. El decorado de la aldea incluyó la construcción de cinco enormes fales, o cabañas tradicionales, y requirió el desarrollo de un complejo sistema de riego para mantener hidratados los más de 250 cocoteros y otras plantas tropicales que rodeaban el set de casi cuatro hectáreas.

“Aprendimos muchísimo de nuestro increíble equipo de especialistas —explica Myhre—. Nos enseñaron que la cantidad de vigas de una estructura y la altura de los techos reflejaban el estatus de la familia que habitaba la vivienda. La forma y la altura de las construcciones son muy importantes, y todo eso contribuye a la narrativa de la película. Investigamos cuáles eran los tipos adecuados de pastos y maderas para la época. Toda la vegetación fue cuidadosamente revisada

para garantizar que correspondiera a especies que podían encontrarse en las islas del Pacífico hacia el año 500 de nuestra era”.

No se utilizaron martillos, clavos ni herramientas de construcción modernas para construir los fales y las canoas. Las estructuras se reforzaron mediante amarres elaborados con fibras de coco, confeccionados con la guía de Sopolemalama Filipe Tohi, un maestro artesano tongano especializado en amarres tradicionales radicado en Nueva Zelanda. En total, Tohi y el equipo utilizaron miles de metros de fibras de amarre.
“Filipe es un artista extraordinario —comenta la decoradora de sets Jan Pascale—. Es increíble. Nuestro director incluso lo incorporó a la película. Hay una escena maravillosa en la que Filipe le enseña a Moana el arte tradicional de los amarres. Ver esa escena me emocionó hasta las lágrimas”.

Otra herramienta fundamental para el equipo de decoración de sets fue la tapa hecha a mano, un delicado material textil estampado elaborado a partir de la corteza de la morera de papel.
“Todo lo que hay en la aldea tiene un significado —afirma Myhre—. Cuando ves las tapas que cuelgan, las que están dispuestas sobre el suelo o las que se entregan como obsequios, cada uno de sus símbolos tiene un significado. Pasamos meses trabajando con especialistas del Pacífico, tatuadores y artesanos elaboradores de tapa para definir qué símbolos serían apropiados para nuestra isla de Motunui. En conjunto, esos símbolos cuentan una historia”.
Rena Owen describe así la primera vez que estuvo en el set: “La atención al detalle, y sé que es precisamente esa atención al detalle la que da calidad a una obra, era impresionante —explica—
. Cuando John [Myhre] nos mostró el set, lloré. Me conmovió profundamente ver cuánto tiempo y dedicación se habían invertido para rendir homenaje a Polinesia, a nuestras culturas y a nuestra gente. Es extraordinario”.
Lin-Manuel Miranda quedó sin palabras al ver el set de Motunui por primera vez. “Es muy emocionante ver Motunui hecho realidad. Es un sueño ver cómo mundos que antes solo existían en guiones gráficos y maravillas animadas cobran vida como lugares reales habitados por personas de carne y hueso. Sinceramente, es más fantástico y más real de lo que jamás me hubiera imaginado”.
“Hace tiempo aprendí que hace falta un pueblo para construir un pueblo. Y cuando llegó nuestro increíble elenco, los extras y los artesanos tradicionales que viajaron desde las islas del Pacífico y distintas partes de Estados Unidos, el lugar realmente cobró vida. Era un set lleno de vida, y cada día parecía un nuevo día en una aldea de verdad” —recuerda Myhre—.

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