El vocero presidencial, José Luis Gálvez, aseguró que la falta de combustible en el país no es una falla del gobierno ni fruto de la desatención, sino a un problema estructural de la economía nacional.
“No es un problema del Gobierno, no es un problema de desatención, es un problema estructural en la economía nacional que está afectada por factores externos como la guerra que hace que el precio internacional suba al punto de que realmente tenemos que hacer grandes esfuerzos como Bolivia para comprar y mantener los precios que es el compromiso que tenemos”, aseguró el vocero.
Como referencia, Gálvez señaló que en Uruguay el litro de diésel cuesta alrededor de dos dólares y que en los países vecinos el precio oscila entre 1,5 y 1,6 dólares por litro.
El vocero señaló que lo ideal sería que Bolivia fuera autosuficiente en la producción de combustibles, y lamentó que dependa de la importación de gasolina y diésel. Agregó que existen los recursos para la importación de carburantes e informó que desde ayer se realiza la descarga de 48 millones de litros de diésel, volumen que, según afirmó, contribuirá a normalizar el abastecimiento. “Va a haber el diésel, se va a cumplir en los plazos, se está haciendo la descarga, ya las autoridades del área se referirán”, aseguró.
La escasez de combustible se agudizó durante los bloqueos y movilizaciones protagonizados por sectores sociales en mayo y junio de este año. Sin embargo, a un mes del levantamiento de las medidas de presión, el problema persiste en el abastecimiento de diésel. (Brújula Digital)
