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Quema de bosques vuelve con virulencia

No sería extraño que los incendios forestales vuelvan con la ferocidad de años pasados, ante la indiferencia de algunas autoridades encargadas de luchar contra ese flagelo que causa no solo millonarias pérdidas económicas para el país.
Hasta el momento, ya ha avanzado el año forestal, pero los funcionarios del gobierno todavía no han dado a conocer cómo enfrentarán este problema de gran magnitud. Por ello desde diversos sectores sociales surgen denuncias sobre la falta de atención a los bosques orientales, de los valles y el altiplano. Y es que cada zona tiene causas específicas para que la voracidad del fuego cause grandes daños a reservas de riqueza natural.
En años pasados fueron quemadas enormes cantidades de hectáreas, por las mismas causas que ahora se presentan, como la expansión de la frontera agrícola, la explotación de recursos naturales y hasta para la siembra de coca excedentaria, sin que las autoridades respectivas hayan hecho conocer planes para enfrentar tales males. Por lo demás, sigue la desforestación del oriente, como ocurrió en valles y altiplano. En los últimos años, ha crecido el daño ecológico en el país y han desparecido valiosas especies animales y forestales.
En ningún caso se debería “dejar hacer y dejar pasar”, porque la quema sin control de bosques y terrenos con vegetación es un asunto que afecta a todos los bolivianos, por ejemplo porque perdemos indispensables recursos naturales, como agua, flora y fauna.
En otro tiempo, el altiplano y los valles estaban llenos de árboles, pero con el paso de irresponsables taladores e incendiarios, muchos vergeles fueron convertidos en arenales y pueblos cercanos quedaron sin sustento. Tales actividades destructivas han heredado las actuales generaciones. Vemos, por ejemplo, que por ese actuar con indiferencia o en forma deliberada, en la región altiplánica se abandonó unas 500 mil hectáreas cultivables, emigraron al exterior miles de campesinos, pues, además, habían quedado sin derecho de propiedad sobre sus parcelas, por erradas disposiciones legales de gobiernos populistas.
Por otro lado, es necesario señalar que otra causa del enorme problema tiene que ver con los llamados “interculturales” que no comen ni dejan comer, como efecto de la legislación agraria y forestal vigente, así como de la cuestionable Constitución Política de 2009. Ese sector social se ha vuelto depredador y goza de inmunidad por su afinidad con el masismo. Por ello también participaron en los salvajes bloqueos de caminos que duraron 53 días durante mayo y junio.
Por otra parte, los interculturales se han convertido en una fuerza política, capaz de tumbar gobiernos o hacer quebrar la economía nacional, como mostraron con las medidas de presión que afectaron más que todo a la mayoría de la población nacional. Es de subrayar que la construcción de caminos, hospitales y escuelas es importante, pero también es urgente analizar las causas que producen las quemas de bosques, pues sus consecuencias son de gigantesco perjuicio, más en una situación de crisis como la que vivimos ahora.

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