InicioSeccionesOpiniónEl poder desgasta

El poder desgasta

Severo Cruz Selaez

El poder desgasta, obviamente, cuando los gobernantes aplican medidas que la coyuntura exige. Conducen el destino nacional, en tiempos de penuria económica. Resguardan la democracia. Imponen orden y respeto, ante las tropelías del vándalo. Electos por el sufragio universal, no actúan para caer bien a todos. Cumplen con el mandato que les otorgó la ciudadanía. Están conminados, en consecuencia, a gobernar con apego a la norma. Promoviendo diálogo, consenso y unidad, en pluralismo político. Surgirá, ante esa situación, descontento, cuestionamiento y problemas, alentados por sectores desplazados. Por aliados que reculan. Solo la historia evaluará y dará su veredicto, con relación a sus aciertos y desaciertos, a sus debilidades y fortalezas.
Para evitar el desgaste deben ejecutar los proyectos comprometidos. Luchar contra la corrupción, que desacredita la función pública. Cumplir con la oferta electoral. El incumplimiento sería un detonante que restaría credibilidad. Que debilitaría la gestión, que aún cuenta con respaldo. Tomar medidas gubernamentales, lo antes posible, que permitan, a once millones de bolivianos, avizorar un venidero prometedor. Solucionar los problemas más inmediatos que angustian. Superar las peleas internas, que truncaron el encuentro. Los despropósitos que marcaron distanciamiento con otros grupos. “En la tardanza está el peligro”, dijo el “tinterillo”.
La oposición reúne todo lo negativo para empañar la imagen de quienes administran la cosa pública. Es que el adversario se aprovecha de cualquier cosa, para destruirlos ante la historia y los hombres. El afán inmediato de ellos, es que caigan lo antes posible. Que se convoque a nuevas elecciones, algo tan remoto y poco probable. Pero es una ilusión que alimentan. Jamás actuaron con honestidad ni hablaron con transparencia. Son falsos por naturaleza. Tales voces provienen, en algunos casos, de elementos descalificados en el ámbito de la política nacional. Los logros jamás se mencionaron, en este contexto, sino las debilidades, como signo de incompetencia. Se hizo viral el incumplimiento de la palabra empeñada.
Los gobernantes que protagonizan la historia contemporánea, no están exentos de la crítica destructiva, de la acusación infundada y de la vil calumnia. Los adversarios tejen narrativas increíbles, con la intención de desmoronar al ejecutivo. Inventan cosas para impresionar a segmentos populares. Practicaron, inclusive, intentonas golpistas, que fracasaron rotundamente, por la decisión ciudadana. Tales hechos conspirativos fueron difundidos mediante las redes sociales y los agentes socialistas diseminados en el mundo. Acciones que emergieron de las filas de quienes divergieron ante un gobierno de esencia democrática y constitucional. Que, en circunstancias de extrema adversidad económica, herencia de los gobiernos de turno, ratificó su vocación de servicio a la Patria. Lo hizo con el propósito de salvar a Bolivia del colapso económico, social y político, pese a la reticencia de ciertos líderes.
En suma: Bolivia merece un mejor destino.

Artículo anterior
Artículo siguiente
ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES