La escasez de diésel mantiene extensas filas de vehículos en surtidores de Santa Cruz y afecta las actividades del transporte público, el sector pesado y los productores agropecuarios, quienes advierten pérdidas y retrasos en la siembra y cosecha.
En estaciones de servicio ubicadas en el quinto anillo de la Doble Vía a La Guardia y otros puntos de la capital cruceña, los conductores permanecen a la espera de abastecer sus motorizados. La falta de carburante redujo la cantidad de unidades en circulación y generó demoras para los usuarios del transporte público.
El presidente del Comité de Defensa del Productor, Edward Condo, alertó que el desabastecimiento también compromete la producción agrícola, debido a que los productores no cuentan con el combustible necesario para preparar los terrenos y operar la maquinaria.
Según el representante, la superficie destinada al cultivo de arroz podría reducirse hasta en un 50% por la falta de diésel. Añadió que algunos agricultores se ven obligados a adquirir el carburante de revendedores para continuar con sus actividades.
La cosecha de caña también presenta dificultades. Condo sostuvo que todavía no se logró recolectar ni el 20% de la producción prevista, situación que podría generar pérdidas económicas y afectar el abastecimiento.
El dirigente denunció además que en algunos surtidores del departamento del Beni el litro de diésel llega a comercializarse hasta en 13 bolivianos, precio superior al establecido oficialmente.
El problema se extiende a otras regiones del país. En La Paz, al menos 50 vehículos aguardaban para cargar combustible en la avenida Montes, mientras que buses de transporte interdepartamental permanecían detenidos en la avenida Perú.
En El Alto, particularmente en la avenida Juan Pablo II, los transportistas denunciaron que deben esperar entre uno y tres días para abastecer sus tanques, lo que dificulta el traslado de pasajeros y mercadería.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, informó que aproximadamente 48 millones de litros de combustible permanecen en el puerto de Arica, Chile, a la espera de mejores condiciones marítimas para realizar la descarga y su posterior traslado a Bolivia.
La autoridad explicó que el oleaje impidió el ingreso de los barcos y obligó a esperar la apertura de una ventana marítima que permita completar la operación.
El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, cuestionó la explicación gubernamental y señaló que las dificultades provocadas por el oleaje en Arica son conocidas desde hace varios años, por lo que atribuyó la situación a una falta de previsión de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Ríos sostuvo que YPFB debió realizar ajustes en las boyas y terminales utilizadas para la descarga. También advirtió que mantener embarcaciones cargadas de combustible detenidas en el puerto representa costos adicionales para el Estado.
Mientras se aguarda la llegada del carburante, transportistas y productores mantienen sus críticas al Gobierno y exigen una solución inmediata que permita normalizar la distribución de diésel y evitar mayores perjuicios económicos. (Santa Cruz, agencias)
