La subida del tipo de cambio flexible, las condiciones climáticas adversas y la inestabilidad institucional se combinan para ejercer una fuerte presión inflacionaria en Bolivia. Esta situación reduce el poder adquisitivo de los ciudadanos, encareciendo el costo de vida y las importaciones.
El analista económico Gonzalo Chávez ya advirtió que la inflación será el desafío del Gobierno y dependerá de las acciones que pueda implementar para frenar el alza de los precios, que afectan directamente a las familias vulnerables.
Economistas advierten que el precio del dólar seguirá subiendo si el nuevo régimen cambiario aprobado en junio no se complementa con medidas de ajuste estructural.
Mientras tanto, el golpe ya cayó sobre las familias: con el nuevo impulso inflacionario, los ingresos se achican y nadie en el gobierno parece tener una respuesta para frenarlo.
Las autoridades de gobierno indicaron que, al implementar políticas para reactivar la economía, también promulgarán normas sociales para proteger a las familias vulnerables, similares al PEPE, aplicado luego de la nivelación de los precios de los combustibles.
El nuevo régimen cambiario flexible, aplicado desde el 29 de junio, comenzó con una cotización de 9,73 bolivianos por dólar, pero ayer la misma cerró hasta el lunes a 10,85 bolivianos por divisa estadounidense. Ya está cercano a los 11 bolivianos.
Por el momento, la mayoría de los productos de la canasta familiar registran precios accesibles, en especial el pollo, que en los bloqueos alcanzaron un valor de más de 100 bolivianos por unidad.
Inflación en primer semestre llega a 4,85%
Urge acciones del Gobierno para frenar alza de precios
> La subida del precio del dólar, los efectos del clima y falta de seguridad jurídica causarán mayor inflación. El panorama se torna adverso para los productores medianos y pequeños que se ven obligados a disminuir su capacidad o dejar de producir.
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