La frase “A ojo de buen cubero”, es usada para referirse a la acción de medir algo, de forma imprecisa, solo con base en los sentidos e intuición. Se dice que el origen de esta expresión nace con el antiquísimo oficio del cubero, o sea el fabricante o vendedor de cubas, recipientes de madera utilizados para guardar vino, aceite, otros licores e incluso agua. No dejaba de ser una medida de capacidad, fabricada con la pericia de los cuberos. Esta expresión, repetimos, se usa para indicar que una medición se realiza al tanteo, de forma empírica.
Hablando de política, lo haremos “a ojo de buen cubero”, como el pueblo que opina y deja de lado las teorías de letrados y entendidos en la materia. El ciudadano de a pie cree que “Bolivia no tiene remedio, porque los políticos de ayer y hoy, salvando excepciones, de un modo u otro van defraudando al país y a los bolivianos”. Se muestran escépticos de que “izquierdistas” y “derechistas” puedan llevar por rumbos de real prosperidad a la nación, pero no pierden la esperanza de que “algún día pueda concretarse tal anhelo”, para lo cual hacen muchos sacrificios.
Los crueles y salvajes últimos bloqueos, amén de disposiciones gubernamentales, hacen que los ciudadanos crean que “no están tan equivocados”, y a pesar de ello quieren seguir creyendo que las cosas cambiarán en algún momento. Pero recuerdan que bastante se pudo haber hecho para transformar el país durante el gobierno de Evo Morales Ayma, que llegó a tener dos tercios en el Parlamento. Se pudo haber cambiado Bolivia, transformando la justicia, policía, fuerzas armadas, el ente electoral, amén de poner fin a los consabidos interinatos en instituciones estatales que fungen como botín de turno.
Sin embargo, en lugar de ello prefirieron recurrir a triquiñuelas para mantenerse en forma indefinida en el poder, lo que significó que infelizmente la denominada “clase política” fallara con recurrencia a la patria, afirman, sea de izquierda o derecha, aunque en los tiempos que corren nada más quedan “populismos” y “autoritarismos”. Claro que no se sabe si hacer todo eso habría sido tan fácil, mucho más encontrándonos en un país que es imprevisible y donde todo puede suceder, pues al parecer siempre han primado los intereses de grupo, sectarios, y hasta personales.
Digamos que todo está resumido en dichos como: “no soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres” (Villarroel); “En Bolivia pasa todo y no pasa nada, el árbol de las peras no alcanza para todos, Bolivia se nos muere” (Paz Estenssoro); “En 100 días, la economía comenzará a recuperarse” (Siles Zuazo);“Ya no tengo más las manos atados” (Goni); “El triple empate” (MIR); “Qué difícil es amar a Bolivia”(Paz Zamora); “No meter la mano en la lata” (Jorge Quiroga), y muchos otros que rememora el infortunado ciudadano de estas latitudes. Con el tema de “a ojo de buen cubero” sobre la política, o “politiquería” de nuestra Bolivia, a la que siempre le deseamos un futuro esplendoroso, será hasta otro momento.
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