Cuestionando que los discursos de autoridades y líderes regionales reiteradamente hagan referencia a que el centralismo concentra el poder en una Sede de Gobierno mientras se posterga al resto del país, la asambleísta departamental Vilma Magne Singuri afirmó que el modelo de organización política y administrativa que rige en Bolivia, también ha sido perjudicial para La Paz y sus habitantes.
Históricamente, entidades administrativas y organizaciones de carácter cívico-regional han rechazado el centralismo del gobierno nacional, denunciando que este modelo limita su desarrollo, ahoga los proyectos autonómicos y busca mantener controladas sus instituciones, motivo por el que se demanda una profunda reestructuración del Estado, contemplando un modelo federal y avanzando en la descentralización de los recursos.
En criterio de la asambleísta paceña, considerar que el centralismo solo posterga el desarrollo y perjudica a las regiones fuera de la Sede de Gobierno es una “verdad a medias”, esto porque La Paz, como centro político que concentra a las instituciones públicas, obtiene un importante flujo de recursos y acoge a gente de otros lugares, ya sea por trabajo o por alguna oportunidad laboral, también debe aguantar una conflictividad social que eventualmente se vuelca hacia sus principales ciudades.
“La Paz, como centro político del país, también concentra los conflictos, las marchas y los bloqueos, eso genera un gran perjuicio para la Sede de Gobierno”, explicó.
En esa línea, haciendo referencia al reciente conflicto que paralizó el país por más de cincuenta días, en el que el departamento de La Paz fue el más golpeado y sufrió pérdidas prácticamente irreparables a nivel económico, turístico y productivo, la asambleísta lamentó que los perjuicios se hayan originado y dirigido entre los propios ciudadanos, todo por intereses que nuevamente buscaron fracturar la buena relación existente entre los habitantes del área rural y quienes viven en las ciudades.
En ese marco, aseguró que la tarea fundamental para el futuro, es trabajar por la reconciliación de los bolivianos y para levantar al país de los graves daños provocados por la crisis y por medidas de presión desproporcionadas que solo perjudicaron a la ciudadanía.
“Ahora, autoridades y ciudadanos deben demandar y trabajar para la unidad y la reconciliación de los bolivianos, las autoridades somos los responsables de trabajar para que ello suceda, solo en unidad lograremos recuperar todo lo perdido, sobre todo la esperanza y la fe. Todos somos bolivianos y eso es lo que debe primar”, señaló.
Respecto a la situación de La Paz tras veinte años con gobiernos del Movimiento al Socialismo, Magne lamentó que el departamento haya sido relegado y postergado, pese al apoyo inicial de sus principales ciudades y el área rural al régimen del partido azul, observándose que dicho respaldo no fue respondido en la misma medida.
“Consideramos que en las últimas dos décadas se ha generado una deuda con los paceños, sobre todo con la ciudad de El Alto; sin embargo, como la política es cíclica, hoy se ha dado un significativo cambio en el nivel central, departamental y municipal, lo que devuelve la esperanza a la gente para que se cubran todas las demandas postergadas por tantos años”, añadió.
Tras haberse superado una de las peores crisis políticas y sociales del último tiempo, la asambleísta paceña indicó que los daños producto de más de cincuenta días de bloqueo no se limitan solo a las perdidas materiales o el movimiento económico paralizado, sino se alcanzó un nivel de atentado contra la vida, debido a toda la gente que falleció en carreteras, o por no poder acceder a tratamientos médicos con regularidad. Esta característica obliga a exigir a la justicia a que se actúe con celeridad y la mayor transparencia posible.
“Lo que debemos esperar es que las instancias correspondientes cumplan con realizar una investigación profunda para determinar responsabilidades y se sancione lo que haya que sancionar”, finalizó.
Se estima que los bloqueos de caminos en Bolivia, que se extendieron entre mayo y junio de 2026, causaron un impacto económico superior a los 14.000 millones de bolivianos. Con pérdidas estimadas en 60 millones de dólares diarios, esta prolongada parálisis afectó drásticamente al aparato productivo, el empleo y la logística de todo el país, con mayor énfasis en el departamento de la Paz.
Otros datos oficiales dan cuenta que las pérdidas generadas por los bloqueos igualmente alcanzaron los 1.000 millones de dólares en importaciones y los 1. 200 millones en los sectores de industria, comercio, servicios y turismo. El departamento de La Paz concentró al menos 500 millones de estas pérdidas.
Además de estas pérdidas millonarias, los bloqueos sostenidos por la COB, encabezada por el dirigente Mario Argollo y por la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz Túpac Katari, de Vicente Salazar, dejaron el saldo trágico de 22 personas fallecidas en distintas circunstancias.
Existe una deuda con los paceños
El centralismo también ha perjudicado a La Paz
> Ven que considerar al centralismo como un modelo de organización administrativa que solo posterga el desarrollo y perjudica a las regiones fuera de la Sede de Gobierno es una “verdad a medias”. > La Paz, como centro político del país, debe aguantar la conflictividad social que eventualmente se vuelca hacia sus principales ciudades, lo que se traduce en conflictos, marchas y bloqueos que generan un gran perjuicio. > Es una tarea fundamental para el futuro, trabajar por la reconciliación y para levantar al país de los graves daños provocados por la crisis y medidas de presión desproporcionadas que solo perjudicaron a la ciudadanía.
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