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La deuda externa vuelve a crecer

La deuda de Bolivia, con relación a instituciones financieras internacionales y países amigos, durante casi un año, ha vuelto a entrar en la espiral del crecimiento imparable. El asunto es muy preocupante debido a que se produce después de que el entonces candidato Rodrigo Paz Pereira ofreciera en campaña electoral, antes de ser electo como primer mandatario, no endeudar al Estado Plurinacional. Sin embargo, a pocos meses de su ascenso al poder, esa deuda externa ha crecido en forma considerable.
Las autoridades responsables de la economía nacional, se han limitado a hacer conocer datos al respecto, sin explicar las causas que provocaron tal situación, aunque es de presumir que se debió a la extremada crisis financiera en que cayó el país, como producto del despilfarro y la corrupción en los que incurrieron los pasados gobiernos del MAS, conducidos por Evo Morales y Luis Arce, respectivamente. Es decir que hubo un desastroso manejo de la enorme cantidad de recursos económicos recibidos por la venta de gas a países vecinos, en particular.
En forma concreta, una nota publicada el pasado 17 de junio en este matutino, revela lo siguiente: al 31 de mayo del presente año, la deuda externa pública de mediano y largo plazo de Bolivia, llegó a 14.418.1millones de dólares, mostrando un incremento de 286.7 millones (2,0%) respecto a diciembre del 2025. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es el principal acreedor, informa el Banco Central de Bolivia (BCB). Se estima que esa suma irá en aumento, ya que el Estado requerirá mayores recursos para encarar los graves problemas económicos y sociales que provocaron recientes medidas de presión, como violentas marchas de protesta y crueles bloqueos de carreteras, llevados a cabo por sectores sociales liderados por la desprestigiada Central Obrera Boliviana (COB).
Pero, reiteramos, en la campaña electoral del año pasado Paz Pereira aseguró que ya no se requeriría créditos externos como principal medio para sacar al país de su crisis económica. No obstante, el incremento en una proporción de 2 por ciento es, pues, significativa. Y lo alarmante es que esa deuda seguirá subiendo, debido a que el país no está produciendo riqueza, debido a frecuentes manifestaciones de protesta, paros de actividades, etc., y continúa la fuga de dólares por varios motivos, así como la política de no convertir el dinero en capital reproductivo y otros aspectos. Todo ello perfila un horizonte negativo.
En todo caso, las autoridades del sector de economía tienen la oportunidad de explicar los propósitos de ese endeudamiento, que no es solo del Estado, sino también del pueblo. A la par, deberían hacer una revisión de las relaciones financieras internacionales, para determinar cuáles son los plazos en los que se debe pagar intereses y otros servicios cada año.

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